Adrián García Cea.

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Introducción

Con la aparición de nuevos partidos en estos últimos años se han dedicado muchos estudios a averiguar cómo es el perfil del votante de esos nuevos partidos, pero no tanto en conocer si ha cambiado el perfil de los antiguos. Además, gracias a la existencia de estudios previos sobre el perfil del votante de los dos grandes partidos durante el resto del periodo democrático, estamos en condiciones de hacer una comparativa con multitud de variables. En este post vamos a examinar cómo es el perfil del votante del PP y del PSOE después de las elecciones generales de 2016 y cómo ha cambiado con respecto a las de 2011.

Como variable dependiente utilizaremos el recuerdo de voto y como independientes utilizaremos tanto variables sociodemográficas como ideológicas. Algunas de ellas han sido relevantes en el estudio del comportamiento electoral como el sexo, la edad, la cercanía ideológica (diferencia entre la autoubicación ideológica del votante y dónde posicionan al partido) y la situación laboral. También utilizaremos otras relativas a la opinión política o situación personal de los votantes de los dos grandes partidos que nos ayuden a delimitar su comportamiento como la fidelidad (“volvería a votarle en unas nuevas elecciones”), la convicción en el voto (“votó con convicción”) y el motivo del voto (“es el partido al que voto siempre”).

 

Contexto político

Las elecciones generales de 2011 estuvieron marcadas por la crisis económica, que provocó un cambio de gobierno debido al descalabro electoral del Partido Socialista Obrero Español como consecuencia de un voto de castigo por su gestión, que supuso la mayoría absoluta del Partido Popular. Entonces ya era patente cierto descontento con la situación política y económica. En este contexto conviene recordar la aparición del Movimiento 15-M (Anduiza, Bosch, Orriols y Rico, 2014). En cambio, las elecciones de 2016 están condicionadas por una repetición electoral, ya que los cuatro grandes partidos no consiguieron ponerse de acuerdo para la formación de un gobierno después de las elecciones de 2015, algo inédito hasta la fecha. En dichas elecciones el PP perdió la mayoría absoluta de escaños probablemente motivadas por los escándalos de corrupción y las políticas de austeridad, aunque consiguió ganar los comicios. En 2014 se funda Podemos y más adelante Ciudadanos decide presentarse en toda España. La irrupción de estos nuevos partidos ha trastocado la política española y según algunos estudios, iniciado un nuevo ciclo electoral (Rama, 2016; Orriols y Cordero, 2015; Simón, 2017). Estos efectos también se pueden haber extendido a las preferencias de los votantes. Todo esto no hizo sino confirmar un cambio en el sistema de partidos español que ya podía intuirse en 2011 (Rama, 2015). De hecho, en dichos comicios otros partidos de ámbito nacional como IU y UPyD consiguieron mejorar considerablemente sus resultados, aunque corrieron distinta suerte en votaciones posteriores.

 

Variables sociodemográficas

En la tabla 1 se recogen las variables sociodemográficas que hemos considerado más relevantes para analizar el perfil del votante de PP y PSOE en las elecciones de 2011 y 2016.

Como vemos, el PP tenía en 2011 un apoyo electoral más repartido entre todas las cohortes, pero en 2016 una gran parte de sus apoyos viene de los mayores de 65. En los dos casos vemos como en 2016 sus principales apoyos se “desplazan” hacia las dos cohortes de edad más avanzada. Si bien este es el grupo donde más cantidad de votantes hay y, debido al factor demográfico, seguirá aumentando su tamaño, las preferencias pueden no ser las mismas en el futuro. También es significativo el poco apoyo que tiene ambos partidos entre los más jóvenes en las dos elecciones, aunque aumente ligeramente en 2016.

 

En relación con el sexo del votante, en 2011 el electorado del PP estaba bastante equilibrado, mientras que el del PSOE había mayoría femenina. En 2016 aumenta el soporte de las mujeres a ambos partidos, aumentando dicha diferencia en el caso del PSOE y haciendo mayoría a las mujeres en el del PP. Se pueden nombrar varios datos. El primero, y en relación con la variable anterior, es que la mayoría de las personas que conforman las dos cohortes de edad más avanzada son mujeres. Otra cosa a tener en cuenta es que mientras las mujeres prefieren apoyar a los viejos partidos los hombres votan más a los nuevos (Rama, 2016). Esto puede deberse a varios factores relacionados con los nuevos partidos, ya sea la poca presencia de mujeres en sus direcciones o perfiles mediáticos combativos (Calvo, 2015).

 

Por último, la situación laboral de los votantes parece seguir una trayectoria similar en las dos formaciones: bajan los trabajadores y parados en proporción parecida, ligero aumento de los estudiantes y significativo de los jubilados. El aumento del apoyo de jubilados y el reducido voto de los estudiantes parece tener sentido por lo visto en la variable edad. Lo que sí sorprende es la disminución de trabajadores y parados que dicen haber votado al PSOE. En el caso del PP puede deberse a la gestión de la crisis que ha hecho el gobierno, pero en el caso de los socialistas nos puede indicar que la elección del voto ya no consiste en alternar entre partidos, como pasó anteriormente (Anduiza, Bosch, Orriols y Rico, G, 2014).

 

Variables políticas

Además de las variables estudiadas en el apartado anterior, en la tabla 2 hemos recogido algunas variables más que nos pueden ayudar a entender mejor los cambios en los perfiles del voto de ambos partidos.

La cercanía ideológica de los votantes del PP con su partido es un poco más estrecha que en 2011, aunque aún hay una cierta diferencia, mientras que la del PSOE ha aumentado casi dos décimas. La fidelidad es más elevada entre los votantes del PP que en los del PSOE, aunque la diferencia es mucho menor que en 2011 por un pequeño descenso del primero y un aumento de más de 7 puntos del segundo.

 

En cambio, aumenta sobremanera las personas que dicen votar siempre al PSOE en 2016 mientras que desciende las que dicen lo mismo con respecto al PP. En cuanto a las personas que fueron a votar convencidas, las que más lo estaban eran las que eligieron al PP, aunque con una pérdida de más de 10 puntos con respecto a 2011. Las que votaron al PSOE lo hicieron dos puntos más convencidas que en los anteriores comicios. Por todo ello, la diferencia se reduce a apenas 6 puntos porcentuales en 2016.

 

Conclusiones

El perfil del votante de los viejos partidos ha sufrido variaciones desde 2011, aunque coincide en algunas cosas: ambos tienen como principal sostén a los dos grupos de edad más mayores, fundamentalmente jubilados y compuestos mayoritariamente por mujeres. También han perdido apoyo entre los grupos que más han sufrido las consecuencias de la crisis y siguen teniendo muy pocos votos entre los jóvenes. Esto último es relevante ya que precisamente éstos son más partidarios de votar a los nuevos partidos, más aún si son hombres (Rama, 2016). En cuanto a las variables políticas, se reducen aquellas en las que el PP tenía ventaja (fidelidad y convicción de voto) y aumenta la distancia ideológica y el motivo de voto en el electorado del PSOE. Aunque la distancia ideológica de los electores del PP apenas varía, puede ser relevante en el futuro la aparición de Ciudadanos ya que lo sitúan más en el centro que al PP, a diferencia de Podemos que está mucho más escorado a la izquierda que los votantes del PSOE (Rama, 2016). En definitiva, la irrupción de las dos nuevas fuerzas políticas no sólo ha transformado el sistema de partidos tradicional en España, sino también las preferencias de los votantes y, por lo que parece, aún no ha terminado dicho cambio. Los dos nuevos partidos tienen el reto de consolidarse, y PP y PSOE adaptarse a estos cambios.

 

Referencias

–  Anduiza, E., Bosch, A. Orriols, L. y Rico, G. (2014), Elecciones generales 2011. Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid.

–  Calvo, K. (2015), ¿Regresa el voto de género? Agenda Pública, 15 de diciembre de 2015. Disponible en: http://agendapublica.elperiodico.com/regresa-el-voto-de-genero/

–  Orriols, L. y Cordero, G. (2015), The Breakdown of the Spanish Two-party System: The Upsurge of Podemos and Ciudadanos in the 2015 General Election. South European Society and Politics vol. 21 núm. 4, pp. 469-492.

–  Rama, J. (2015), Ciclos electorales y sistemas de partidos en España 1977-2016. Revista Jurídica de la Universidad Autónoma de Madrid, núm. 34, pp. 241-266.

– (2016). Un nuevo terremoto electoral. Elecciones generales 2015 y 2016 en España. Revista Online de Estudiantes de Derecho, 5.

–  Simón, P. (2017), The challenges of the New Spanish Multipartidism: Government Formation Failure and the 2016 General Election. South European Society and Politics vol. 21 núm. 4, pp. 493-517.