Miguel Sancho Carretero.

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La derecha europea se caracteriza por un conservadurismo que representa los valores tradicionales de la religión y la familia. Las demandas de los colectivos LGTB entran en contraposición con este tipo de conservadurismo, de tal manera que las personas homosexuales deberían llevar una vida tal y como la desean en países cuya población se encuentre lo más separada posible de este conservadurismo y los derechos sociales e individuales contengan una mayor importancia, rasgo característico de la izquierda. ¿Pero esto realmente es así?

El eje izquierda-derecha tiene su origen en unas votaciones durante la Revolución Francesa. A la izquierda de la sala se colocaban los que optaban por un sistema político constitucional sin derecho de veto absoluto del rey y a la derecha los partidarios del veto absoluto. A finales de 1789 la “parte derecha” llama a defender los intereses de los privilegiados. A partir de este momento surgen las bases de dos posiciones: la derecha (defensa de la tradición y del orden establecido, ejecutivo fuerte, catolicismo de estado o posicionamiento negativo al sufragio universal) y la izquierda (soberanía popular, derecho del hombre y del ciudadano,  sufragio universal y defensa de la razón y la libertad)[1]. 

 No parece haber una única definición de derecha e izquierda política, cada persona podría explicar una concepción propia de dichos términos. El catedrático Vicenç Navarro señala que el principio “de cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad” sintetiza muy bien la ética y la cultura de izquierdas, y subraya que el objetivo de la economía, por ejemplo, no es la acumulación de capital sino el desarrollo del potencial de cada ser humano, respondiendo a sus necesidades[2].

Según fue aumentando el desarrollo económico en las sociedades occidentales, disminuyó la base social proclive a las transformaciones revolucionarias, y cuestiones de otra índole comenzaron a polarizar a la opinión pública. El calificativo de izquierda fue adoptado a la vez por los que defendían el cambio en el sentido económico tradicional y por los que buscaban un cambio en cuestiones no relacionadas con la economía, cobrando importancia movimientos como el ecologismo, el feminismo o los derechos de las personas pertenecientes a colectivos históricamente discriminados (donde se encuentra el colectivo LGTB)[3].

Parecería lógico que en los estados europeos cuyos ciudadanos se colocan en una posición más a la izquierda ideológicamente los gays y las lesbianas pudiesen llevar una vida más deseable. Sin embargo, las estadísticas no muestran dicha proporcionalidad:

Resulta sorprendente el caso de Eslovenia que pese a que sus ciudadanos se ubican como término medio en el mismo punto que España, los gays y lesbianas parecen tener dificultades para para llevar una vida cómoda.

¿Tendrá algo que ver que sea un país que se encuentra al este de Europa en las antiguas dictaduras comunistas?

 

Parece que sí; comparando 4 países (dos occidentales y dos pertenecientes a las antiguas dictaduras comunistas) con prácticamente la misma posición en el eje izquierda-derecha (entre 4,9 y 5,1 todos); los gays y las lesbianas dicen vivir de una manera muy diferente.

¿Se podría tener en cuenta la importancia de la  religión en los países del este?

Parece claro que no, países del este tienen una media de religiosidad de 3,2 (Estonia) o 2,2 (República Checa), mientras otros occidentales como España y Holanda tienen 4,2; correspondiendo el valor 0 a ser nada religioso y 10 a ser muy religioso  Aunque es cierto que Polonia y Lituania tienen las cifras más altas de toda la Unión Europea[4].

Podemos decir que Polonia es el país más conservador de toda la UE, donde los homosexuales tienen más dificultades para desenvolverse y con una gran mayoría de la población de derechas y religiosa.

Las sociedades de Europa del Este parecen ser menos tolerantes con las personas homosexuales que las occidentales; quizás por importancia de la moral (tradicional) existente durante las dictaduras comunistas en estos países. Nos hemos de preguntar si realmente estas dictaduras eran de izquierdas y si este término está bien empleado. Ponemos en cuestionamiento esta terminología al encontrarnos regímenes considerados de izquierdas con una moral más tradicional que sus vecinos occidentales. En Latinoamérica, en diversos países como Ecuador o Bolivia más del 25 por ciento de los ciudadanos no sabe o no quiere ubicarse en la escala ideológica. Este dato pondría en cuestionamiento la pertinencia del uso de las categorías de “izquierda y derecha”[5].

Tal y como señalan diversos autores como Luis Eduardo González la dimensión izquierda-derecha enfrenta dos familias de problemas: su ámbito de validez en el mundo contemporáneo (y no solo contemporáneo) y la dificultad de definir la dimensión izquierda- derecha[6].

Como conclusión, podemos decir que los países de Europa del Este tienen una moral más tradicional respecto a la homosexualidad (restrictiva de libertades individuales) aunque no se consideren en muchos casos más de derechas que los occidentales poniendo en cuestionamiento la validez de dichos términos.

 

Referencias:

  • [1] ARTICLE 27, 28 août 1789 Naissance du clivage droite gauche- Jacques Serieys Sélection 9.
  • [2] Blogs el Público Vicenç Navarro (Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra).
  • [3] EL SIGNIFICADO DE SER DE IZQUIERDAS EN LA ESPAÑA ACTUAL- Juan Diez Medrano (The University of Michigan), Blanca García-Mon y Juan Diez Nicolás, página 38.
  • [4] Datos de la encuesta social europea.
  • [5] BOLETIN PNUD & INSTITUTO DE IBEROAMÉRICA Marzo/2011- ¿Diferencia la izquierda y la derecha a los políticos y a los ciudadanos de América Latina?- Tomáš Došek, página 14.
  • [6] IZQUIERDA Y DERECHA: FORMAS DE DEFINIRLAS, EL CASO LATINOAMERICANO Y SUS IMPLICACIONES- Luis Eduardo González Ferrer y Rosario Queirolo Velasco, página 81.