Silvia Barella Vega.

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¿Van la religiosidad y el voto electoral de la mano? Hoy en día, los valores cristianos marcan la agenda política según el país dónde nos encontremos a causa de que las instituciones ven marcados sus pasos según la secularización por la que hayan tenido que pasar en los últimos años.

El estudio se realizará en torno a Irlanda, puesto que el 93% de su población se encuentra bajo los valores cristianos, teniendo así uno de los porcentajes más altos del mundo. ¿Y este arraigo a qué se debe? Desde la entrada de los romanos en Europa, dejo cada país a un lado sus antiguas creencias para instaurar en sus días la nueva fe que se les enseñó.

Lo anecdótico es que a pesar del gran número de personas que sigue esta religión, no hay ninguna referencia de la Iglesia en Constitución Irlandesa, puesto que no quieren que la religión pueda afectar a la libertad de conciencia y libre profesión, queriendo así que ninguna persona se pueda ver discriminada, tal y como nos dice El Blog de Irlanda.

Tal y como estudiaron Lipset y Rokkan en sus estudios sobre clivajes, la religión afecta en el comportamiento electoral. Además, siguiendo el enfoque sociológico de comportamiento electoral, ¿realmente una persona religiosa, vota a un partido religioso?

El estudio que se va a llevar acabo versará sobre si esta cuestión se refleja en la realidad. Para ello, se utilizarán las variables del arraigo a la fe de sus ciudadanos y si luego realmente su cercanía a un partido político les hace decantarse por él en las elecciones.

Antes de nada, es necesario aclarar que el voto religioso, no es lo mismo que el clivaje religioso. El voto, no se define meramente por la simple conexión entre un elemento estructural- como ser católico, protestante o no creyente- y votar a un determinado partido. Pertenecer o no a una confesión, practicar o no sus preceptos, confiar o no en las instituciones que las sustentan, o creer o no creer en sus dogmas tiene consecuencias en las conformación de un conjunto de actitudes y de valores que pueden encontrar un reflejo en la arena política a través del comportamiento electoral.

El censo irlandés de 2011, muestra un fuerte aumento de los no católicos. A pesar de que la inmensa mayoría de los 4,5 millones de habitantes se sigue identificando con el catolicismo, más del 6% (277.000 personas) se declara atea, agnóstica, no practicante o “sin religión”, lo cual supone un incremento de casi el 50% con respecto al censo anterior, del año 2006. Datos que nos aporta el periódico Diario.es el 22 de febrero de 2016.

Además no hay que olvidar, que a causa de las emigraciones que se llevan dando en los últimos años, este país ha ido acogiendo cada vez más otras prácticas como el budismo, islamismo, ortodoxos, pentecostales e hindúes.

El gráfico se analiza la relación con el sentimiento religioso y la afinidad hacia los partidos políticos que hay en Irlanda en base a la Encuesta Social Europea de 2014. Se ha recodificado la religiosidad de las personas en una variable de 0 al 4, como los “no religiosos” y el otro conjunto de variables, del 5 al 10, como “religiosos”.

Se aprecia con claridad que los partidos más representativos en Irlanda son el Fianna Fáil, y el Fine Gael y el Sinn Féin independientemente de su arraigo religioso. Aunque lo cierto es que si se ve una preferencia llamativa en los religiosos por el Fianna Fail, y sin embargo el partido más propenso entre los no religiosos es el Sinn Fein. Ambos con puntuación llamativa que les diferencia del resto.

Si se analizan los partidos, vemos que el Fianna Fáil es un partido conservador de centro, aunque siempre más a la izquierda que el Fine Gael y a la derecha de Sinn Féin y los Laboristas. Sin embargo el Fine Gael se denominan a sí mismos demócratas cristianos y proeuropeistas, al mismo tiempo que son conservadores, que tengan una mayor cercanía a la derecha a pesar de determinarse de centro, puede ser por sus ideas liberales.

Hay que destacar que entre ambos partidos el gobierno se ha ido alternando en los últimos años, teniendo por tanto diferentes partidos cada uno con los que coaligarse.

Finalmente el Sin Féin sí se caracteriza como el partido católico, pero la diferencia es que su ideología es de extrema izquierda y el Partido Laborista, que es un partido socialdemócrata, se ha alineado en diversas ocasiones con el Fine Gael.

¿Por qué se dan estos resultados? A pesar de diferenciar entre religiosos y no religiosos, ambas muestras son muy amplias, siendo de “no religiosos” un 47% y un 52,9% “religiosos” de las personas encuestadas. Llama la atención en que a pesar de estar el Fianna Fáil más a la izquierda en las puntuaciones que el Fine Gael, el grupo “religioso” se siente mucho más cercano a él. Esto se puede deber a que al ser un partido más de centro, capta a mayor número de electores.

Sin embargo, a pesar de que el Fianna Fáil y el Fine Gael sean representativos en los no religiosos, su máximo representante es el Sinn Fein, no dejando atrás la diferencia que hay entre el partido laborista votado por más del doble por los “no religiosos” que los “religiosos”.

Con esto llegamos a la conclusión de que al ser Irlanda un país principalmente cristiano, los partidos de Fiana Fáil y el Fine Gael siempre van a ser representativos entre los ciudadanos irlandeses, pero que los “no religiosos” tienden más hacia partidos de izquierda.

Por tanto, podemos intuir que el Sinn Féin al haberse polarizado tanto del resto de partidos, los que se sienten identificados con la ideología de este partido o son de una izquierda más pura, no dudan en apostar por él. Este hecho se refleja en las elecciones del 2011 donde aumentó 10 puntos respecto de las anteriores.

Finalmente, tras comprobar cuáles son los partidos donde los ciudadanos se sienten más representados, es preciso comprobar si luego sus “sentimientos” son reflejados en el voto electoral.

Para ello, cogemos las últimas elecciones de Irlanda del 2011, y comprobamos junto con la variable del partido a que se sentían más cercanos, si su lealtad se refleja finalmente en el voto.

Gracias al cuadro se puede analizar como el grupo religioso cumple en todos los partidos en cuanto su voto electoral respecto a su simpatía partidista, salvo en el Sinn Fein. Por lo general, la diferencia es de unos 2 puntos de media, pero en el partido laborista se aprecia una distancia mucho más amplia.

Con esto concluimos que el grupo “religiosos” cumple en mayor medida su voto en las elecciones con el partido que dice que se siente más cercano. Por tanto, cuando más a largo plazo sea el factor analizado, menos voto racional hay. Además, el voto de los religiosos tiende más a hacia la derecha y centro-derecha, al igual que en los “no religiosos”, su voto principalmente es de izquierda, centro-izquierda.

El clivaje religión a pesar de haber descendido su importancia en las últimas décadas, se demuestra en este caso que sigue siendo igualmente una pauta importante cuando hay elecciones, dado que es un elemento fundamental a la hora de estudiar las identificaciones y el comportamiento político, tal y como mencionan Freire en el 2006 y Raymon en el 2011.