Paula González Curiel.

#Voto

#Inmigración

#Euroescepticismo

#ExtremaDerecha

Hoy en día pensamos que hay una yihad global, que los musulmanes actúan para conseguir un fin común y las comunidades musulmanas ocultan nidos de terroristas, condicionando las acciones políticas, judiciales e incluso sociales. “El choque de civilizaciones no sólo vertebra la geopolítica internacional desde el 11-S, sino que también condiciona la conciencia de la realidad de la mayoría de la población.” (Prado, A. (2009))

Después de asistir en los últimos años a varios ataques terroristas en Europa, observamos cómo afectan estos al voto de los ciudadanos. Por tanto, estudiando UK, Francia, Bélgica y Alemania, vamos a comprobar si realmente existe ese cambio de conciencia social proyectado en el comportamiento electoral.

Reino Unido ha sufrido este año tres ataques terroristas, frente al Parlamento Británico, en el concierto de Ariana Grande el 22 de mayo en Manchester y el último, un doble ataque terrorista que terminó en Borough Market, pero desde el 2005, se han dado 5 ataques terroristas dejando casi un centenar de víctimas mortales.  Con estos últimos, May anunció una política antiterrorista más dura, intentando resucitar los planes de Cameron para combatir el extremismo.

Observando la evolución del voto en UK, la ESS refleja cómo el partido conservador experimenta una subida de votos a partir del 2005, a medida que el partido laborista baja. Los datos del 2017 reflejan el porcentaje de votos totales en las elecciones celebradas el 8 de junio de este año, en cambio, la ESS recoge un número de muestras significativas pero no el total, por este motivo, se encuentran separados en el gráfico.

Francia ha experimentado, desde enero del 2015, prácticamente una decena de ataques; entre ellos podemos destacar los ocurridos en la revista satírica Charlie Hebdo, en la Sala Bataclán y el atropello en Niza el Día de la Bandera. Más de doscientas personas han perdido su vida en estos sucesos. El Frente Nacional de Le Pen comenzó a consolidarse con las europeas del 2014, siendo en la primera vuelta de las elecciones regionales del 2015 el primer partido. El 23 de abril de este año, se celebró la primera vuelta a las elecciones presidenciales, si hace cinco años FN obtuvo un 17,9% de votos, en 2017 obtuvo un 21,3%. En 2016 aparecieron los partidos En Marcha! y Le France Insumise, revelando cómo la crisis económica y el terrorismo yihadista han asolado a una nación harta de partidos tradicionales.

El 22 de marzo de 2016 Bélgica se sumió en el caos debido a los ataques acaecidos en el aeropuerto y en la red de metro de su capital, treinta y dos fueron las víctimas mortales.  Bélgica es un país confederal dividido en tres comunidades (flamenca, francófona y alemana), cada una de ellas situada en una región del país y contando cada una con sus propios partidos políticos.  Siendo superior en importancia la extrema derecha en Flandes, el partido independentista liberal  (NVA) en Bruselas y  los partidos unitarios de izquierdas en Valonia. El cóctel perfecto para crear enfrentamientos ideológicos.

El gráfico representa como el partido democristiano (CVP) ha experimentado una caída en los apoyos electorales, mientras que los Nacionalistas flamencos (NVA) que se sitúan en el centro derecha en la escala ideológica, han subido en los resultados. Estudiando posteriormente la intención de voto en 2017, los ultraizquierdistas (Partido del Trabajo) suben en las tres regiones.

Finalmente en Alemania, el 19 de diciembre de 2016 fueron asesinadas en un mercadillo navideño doce personas. Las elecciones generales realizadas en septiembre de este año han revelado una subida importante de AfD, ya que una formación de extrema derecha entra por primera vez en el Bundestag desde la IIGM. Mientras que la formación cristianodemócrata (CDU) y la socialdemócrata (SPD) sufren una pérdida de votos importante, esto está representado en el gráfico siguiente.

Podemos ver cómo se ha ido incrementando la confianza en el partido de Merkel (CDU) perdiendo, a su vez, votos los socialistas.  La aparición de Alternativa para Alemania (AfD) en el 2013 supuso un cambio en el comportamiento electoral.

Si barajábamos la hipótesis sobre si “Los ataques islamistas afectaban o no al voto” hemos visto que sí que afectan, por tanto, nuestra hipótesis ha quedado refutada. En los gráficos los partidos con ideología similar han sido marcados con el mismo color. Por ello, un aumento en las barras de color azul significa que Europa está viviendo un auge de los partidos políticos de ultra derecha, por tanto, islamófobos.

Por mucho que en Alemania haya ganado el continuismo  o que en Francia los principales partidos hayan hecho una coalición en contra de Le Pen, los partidos ultraderechistas están en auge, se nutren del malestar social ante la inmigración.

La islamofobia es un tema recurrente hoy en día. La búsqueda del “enemigo” es una herramienta política de dominación, por ende, este odio hacia los musulmanes se ha fomentado desde el propio aparato estatal con la ayuda de los medios de comunicación. (Martí, S. P. (2015). Tras la caída de las dictaduras, los ultraderechistas quedaron relegados de las instituciones, pero en la actualidad vemos ejemplos de su resurrección: Amanecer Dorado en Grecia, el ministro de exteriores finlandés es euroescéptico o en Alemania, donde Petry es aplaudido por tener un discurso racista.

Estamos asistiendo hacia una “derechización imparable” (Revuelta, M. (2001))

 

BIBLIOGRAFÍA: