María Belén Gómez Villalba

 

Uno de los temas más comentados en la actualidad es el de las pensiones, hace menos de un año prácticamente nadie se preocupaba de esta cuestión. En España las pensiones forman parte del Estado de Bienestar, el cual durante los últimos años ha sufrido un proceso de transformación. A lo largo de estos años los datos nos han mostrado como España gasta menos dinero en protección social (desempleo y pensiones) que la media de países de la Unión Europea. Sin embargo, este asunto ha ido adaptándose a los diferentes períodos histórico-políticos, durante la dictadura franquista el gasto social disminuyó y esto hizo que nos distanciásemos del resto de países de la Unión Europea. Mientras que en los primeros años de la democracia el gasto social aumentó gracias al crecimiento económico del país, la industrialización y una mayor movilización obrera. Gracias a esta última causa se generó un sentimiento de pertenencia a un colectivo que comparte afinidades, como fue la lucha de las mejoras laborales, la subida de salarios o la adquisición de unas pensiones adecuadas al trabajo realizado.

Las pensiones de vejez tienen su principal origen en el Retiro Obrero Obigatorio, cuyo principal objetivo era implantar una protección económica a aquellos asalariados entre 16 y 65 años que no superasen una cantidad estipulada. Esta protección proviene de tres fuentes diferentes, una cuota que aporta la empresa, otra cuota que proviene del propio asalariado y la más importante, la contribución del Estado. Estas aportaciones iban acumulándose en una libreta de ahorros de la cual el titular no podía sacar fácilmente el dinero hasta el momento de su jubilación. Después, este seguro pasó a denominarse Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez con algunas modificaciones y con la condición de tener 65 años y no realizar un trabajo remunerado para poder cobrarla. Finalmente, poco antes de los años 80, gracias a la Seguridad Social, se ha ido creando un sistema de pensiones más acorde al europeo y, por lo tanto, más robusto.

Este sistema producido por la Seguridad Social establece dos tipos de prestaciones, las no contributivas, dentro de estas tenemos las pensiones, y las contributivas, propias de los asalariados que cotizan para la Seguridad Social. Con las reformas producidas por la Seguridad Social encontramos el famoso Pacto de Toledo, dentro del cual se establece una medida hacia las pensiones. Esta medida se basa en garantizar que las pensiones de los jubilados serían revalorizadas en función del Índice de Precios al Consumo (IPC). En lo que respecta al Pacto de Toledo, a lo largo de estos últimos meses hemos escuchado como diferentes partidos políticos han sugerido una reforma de este, tales como la edad de jubilación, el mínimo de cotización o la cuantía de la pensión.

Así mismo se siguen reivindicando medidas que ya fueron sugeridas en el año 2003, como la reforma en el ámbito de la mujer, es decir, que estas tengan un salario equiparable al del hombre siempre que realicen el mismo trabajo.A pesar de las reformas que se han propuesto y otras que se han ejecutado, sigue siendo un sistema inviable. Aunque, según datos del CIS, las pensiones no son un problema para la población.

Una de las preguntas del Centro de Investigación Sociológico se refiere a ¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? En la siguiente tabla podemos observar como durante toda la democracia, desde Felipe González a Mariano Rajoy, el principal problema es el paro, como segundo y tercer problema se intercalan el terrorismo, la situación económica, la corrupción o los partidos políticos y la política.

En lo que respecta a las pensiones, estas están consideradas como un problema menor. Durante la época de Felipe González las pensiones no aparecen en la lista de problemas, en el caso de Aznar y el Partido Popular, del año 2000 al 2004 hay un ligero ascenso en la preocupación sobre las pensiones. Con la entrada del PSOE al gobierno de la mano de Zapatero esta preocupación por las pensiones disminuyó, bajando a un 2,5% de los entrevistados que consideraban las pensiones un problema. Finalmente, el verdadero cambio viene con Rajoy, siendo solo un 1,8% de los entrevistados los que se preocupaban por las pensiones en 2015, en 2016 se registraba un 5% y en 2018 hay un cambio en tan solo un mes. En enero de 2018 un 4,8% consideraba las pensiones como un problema, pasando en febrero a ser un 8%.

A pesar de que existe un incremento sobre la preocupación por las pensiones, este porcentaje no es lo suficientemente elevado. Desde que Zapatero dejó su gobierno hasta la actualidad con Rajoy, la capacidad adquisitiva de las pensiones ha disminuido alrededor de un 2,2%. El gobierno socialista obtiene buenos resultados incluso con la congelación de estas en 2011, a comparación del gobierno popular que ha generado que los jubilados hayan perdido un 1,4% del poder de compra. La mayor subida salarial se produjo en 2007 con Zapatero, subiendo un 4,1%, mientras que con el gobierno del Partido Popular desde 2011 se produce un descenso destacado. Destacamos la subida de un 1% y un 1,5% en los años 2012 y 2013 respectivamente, desde 2014 hasta la actualidad la subida de las pensiones ha sido un 0,25%.

Concluyendo, podemos preguntarnos el por qué de este revuelo sobre las pensiones. En otras palabras, si el gobierno del Partido Popular lleva subiendo las pensiones un 0,25% desde 2014 ¿Por qué se producen las actuales manifestaciones ahora y no antes? Además, si la mayor parte del electorado de derechas es pensionista y este problema le afecta ¿Por qué sigue apoyando en las elecciones a este partido? Cómo es de suponer y destacando la ‘buena’ labor que realizó José Luis Rodríguez Zapatero en el tema de las pensiones, lo normal podría considerarse lo que está haciendo el Partido Socialista en su función de oposición, hacer un llamamiento a las manifestaciones, convocar asambleas abiertas, recalcar el papel socialista en la subida de las pensiones, etc. El PSOE aprovecha así la oportunidad para mostrar que está haciendo una verdadera función de oposición e intentar conseguir que el electorado pensionista de centro se decante por el programa socialista en las siguientes elecciones.

 

Bibliografía: