Icíar Matesanz Tamudo. 24 NOVIEMBRE 2017.

#Género

#ParticipaciónPolítica

Las relaciones de género constituyen el significado social de lo femenino y masculino y de las conductas y actividades asociadas a estos conceptos, es decir, comportamientos que se entienden apropiados para los hombres y para las mujeres de cada sociedad. Durante buena parte de la historia de la humanidad -y todavía hoy en día en muchas zonas del planeta- las mujeres han sido excluidas del poder y de la toma de decisiones. Se ha considerado que la mujer no poseía las capacidades mentales necesarias para expresar su opinión referente a los asuntos públicos y mucho menos para formar parte de la vida política de los distintos países. Imperaba una extendida creencia en que las mujeres no eran aptas para trabajos intelectuales y, por tanto, únicamente debían consagrarse a las labores del hogar, todo lo cual también llevaba a que se les negara la oportunidad de una educación equivalente a la que recibían los hombres.

Durante muchos siglos, los hombres han dominado la arena política, han sido los que han estipulado las reglas de juego y los que han definido los parámetros para evaluar las actuaciones. Fue en el siglo XX cuando en casi todos los países del mundo la mujer consiguió el derecho de sufragio activo y pasivo, es decir, el derecho de votar y poder ser elegida. (Juan José García Escribano, 2011:1 y 2). A pesar de la mejora en la igualdad de género en el poder político y los recursos en las democracias europeas, este estudio muestra que, en promedio, el interés y la participación la política es más bajo para las mujeres que para los hombres en España. Esta brecha se mantiene incluso después de controlar las diferencias en los logros educativos, materiales y cognitivos de los hombres y las mujeres. (Marta Fraile, 2017). Basándome en la Encuesta Social Europea (ESS), muestro las diferencias de interés y la participación política entre géneros.

  • Género e interés en la política.

El siguiente gráfico nos muestra el interés por los asuntos políticos en España comparando géneros: hombres y mujeres. Podemos observar que hay un mayor interés por parte de los hombres en la política que las mujeres. Respecto de los que están muy interesados, las mujeres apenas representan un 12 % frente a los hombres con un 20,1%.

Las mujeres predominan la falta de interés en los asuntos políticos frente a los hombres. Las mujeres que no se interesan nada representan un 17,5 % y los hombres 12,6 % aproximadamente.

La  mayor parte de los estudios inciden en las mayores tasas de abstencionismo por parte de las mujeres (Judith Astelarra, 1992), la falta de representación femenina en la política, la falta de politicas públicas que fomenten la igualdad de género así como su compromiso con la familia y, especialmente, con los hijos y su orientación hacia la maternidad hace probablemente que las mujeres tengan un menor interés por la política.

La brecha en el interés político de las mujeres y hombres se ha explicado tradicionalmente por los roles de género que la socialización trasmite, a partir de los cuales se promueve un rol político muy tibio para las mujeres. Por desgracia, esos procesos de socialización están anclados en el pasado y funcionan por inercia, por lo que son difíciles de cambiar (Marta Fraile, 2017).

 

  • Género y participación no electoral (manifestaciones y protestas sociales).

El siguiente gráfico nos muestra la participación en protestas por parte hombres y mujeres. Respecto de los que no participan tienen altos porcentajes ambos géneros que rondan alrededor entre el 75 % y 78 % aproximadamente, esto es probablemente porque si bien es cierto el ciclo de protesta comenzó a principios de la década parece estar remitiendo a partir del año 2014. Esta tendencia puede estar ligada a una evolución de los datos macroeconómicos. El optimismo, particularmente en vistas a unas elecciones generales que pueden arrojar un vencedor con una mejor alma social. Transformación del sistema de partidos y en particular la consolidación de Podemos, ya que se considera dicho partido como la expresión institucionalizada de la indignación política y del malestar social. (Calvo y Garciamarín, 2016:3).

De los que sí que participaron, los hombres representan un 25 % y las mujeres un 22 %. Esto podría deberse a que hay protestas donde ambos géneros se han podido ver afectados por igual como las protestas contra los recortes en sanidad, educación, contra las reformas legislativas en ámbito laboral, ausencia de politicas sociales durante el Gobierno presidido por Mariano Rajoy (Calvo y Garciamarín, 2016: 4). Sin embargo las mujeres tienen protagonismo en los últimos años en protestas contra la iniciativa legislativa de la prohibición del aborto y marchas en contra de la violencia machista a pesar de que protestan mucho menos. De nuevo podemos achacar a que ellas protesten menos por los roles tradicionales que han ido asumiendo por ejemplo cuidar de los hijos y del hogar.

  • Género y participación electoral.

El siguiente gráfico nos muestra la participación electoral de hombres y mujeres. Respecto de los hombres, votan más que las mujeres con un 83,5 % mientras que las mujeres que votan representan un 79 %. La diferencia es significativa. La posibilidad de que las mujeres participen menos que los hombres es posiblemente por la falta de partidos con iniciativas a la igualdad de género en numerosos ámbitos, por ejemplo en el ámbito laboral, las mujeres siguen cobrando menos y pocos partidos políticos se preocupan de ello, también puede ser por la escasa representatividad que tienen las mujeres en las instituciones pero a pesar de ello la diferencia es pequeña con la participación masculina porque probablemente muchas mujeres están concienciadas de lo duro que fue conseguir el derecho de sufragio y su acceso a participar en los asuntos públicos.

Respecto de los que no votan las mujeres ganan con un 21 % frente a los hombres con un 16 %. Existen dos interpretaciones sobre las causas de abstención en las elecciones en países democráticos atribuibles a ambos géneros (Lluís Foix, 2010). La primera porque la situación política va relativamente bien, no hay miedos y, como consecuencia, no hay por qué ir a votar. La otra interpretación es menos optimista. Cuando los ciudadanos no acuden a votar es porque no esperan mucho de la política, no creen en los políticos y que acudir a las urnas no cambia nada. Me quedo con esta segunda visión. La abstención se produce porque no creen en los políticos, en los partidos y en la política en general. Tienen la sensación de que votar no repercute en sus intereses, en sus ideas o en su concepto de la vida pública.

  • Conclusiones.

Los hombres han sido los protagonistas en la esfera pública y política. De esta situación hemos pasado a un reconocimiento de la igualdad entre mujeres y hombres que interpela al colectivo masculino a ceder terrenos que antes eran concebidos como propios y a las mujeres a romper con una cultura que las socializaba para el no poder. Gracias a la educación y a la lucha feminista llevada a cabo por la mujer en el siglo XX podemos decir que la involucración y partición política de la mujer aumenta cada vez más aunque a un ritmo lento.

 

BIBLIOGRAFÍA: