Diego Ruiz-Flores Moreno.

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La religión en España y en especial el catolicismo, ha estado presente en multitud de ámbitos, la cultura, la historia, la sociedad, la política… permitiendo configurar una serie de formas y valores que nos han llegado hasta nuestros días. La fuerza[1] con la que ha arraigado la modernización económica y cultural a menudo se ofrece como la explicación sociológica al avance de la secularización, pero sólo ofrece una explicación parcial e incompleta a la pérdida de influencia social de la religión. Una de las principales características de la religiosidad europea es su debilidad y también su coexistencia en un entorno más laico y más secularizado del que se suele dar en el resto del mundo. La increencia y la falta de religiosidad del occidente europeo sólo son superados por países de tradición confuciana, como Japón, o a veces (no siempre) por países comunistas o excomunistas.

Como planteaba Shiner[2], el termino secularización, elemento relevante en este proceso modernizador, en sí mismo contiene seis elementos claves: decadencia de la religión; aceptación de este mundo como fuente de motivación; separación entre la religión y la sociedad; transposición de creencias y actividades anteriormente vinculadas a lo divino a un plano meramente secular; desencantamiento o desacralización del mundo y, por último, paso de una sociedad sagrada a una sociedad secular.

Remarcar que España, en muy pocas décadas ha pasado de ser uno de los países más religiosos a uno de los menos entre los católicos (se sitúa a un nivel similar a Bélgica o Austria), y esa tendencia de alejamiento de la religión es especialmente acusada entre los jóvenes, situación que aún no ha tocado fondo y parece que irá a más en el futuro.

Muchos son los trabajos que han analizado el interés religioso en elecciones y otros procesos de toma de decisiones, pero aquí intentaremos responder a otras preguntas relacionadas con la participación no electoral y la religiosidad:

¿Protestan más o menos las personas con una mayor religiosidad? ¿Participan más en asociaciones? ¿Y en boicots?

En primer lugar señalar que para medir la religiosidad hemos seleccionado como variable el sentimiento religioso en España, esta variable nos permite tener un análisis más riguroso frente a otras como la asistencia[3] a actos religiosos, que no ha parado de caer, pudiéndonos llevar a unas conclusiones erróneas. En el gráfico se muestra como desde un periodo de 10 años (2004-2014) el sentimiento religioso ha descendido, afirmando la introducción inicial.

 

En este primer gráfico, siendo el 0(nada religioso) y el 10(muy religioso) se muestra como desde un periodo de 10 años (2004-2014) el sentimiento religioso ha descendido, afirmando la introducción inicial.

En segundo lugar observaremos a través de datos de la Encuesta social Europea como se relaciona este sentimiento religioso con la participación a las manifestaciones en España en el año 2014.

 

En la segunda gráfica, podemos analizar un elemento muy relevante, observamos como las personas que se sitúan en el valor 6 (algo religiosas) hasta el valor 10 (nada religiosas) muestran una participación muy escasa en  manifestaciones, todo lo contrario sin embargo al otro extremo de la gráfica 0 (nada religioso) que muestra un porcentaje de participación mayor.

Pero esto no solo se aprecia en el terreno de las manifestaciones, esta menor participación electoral también la encontramos en los boicots, esta forma de participación no electoral.

En el tercer gráfico atendemos a través una línea de puntos que nos muestra como a medida que se va reduciendo la religiosidad en los individuos hay una mayor participación en los boicots, haciéndose este hecho destacable en las personas nada religiosas que destacan por una mayor participación.

Siguiendo con este patrón y tal y como muestra esta grafica vemos la relación entre asociacionismo y religiosidad

 

En este último grafico observamos que la participación en asociaciones u organizaciones, muestra una mayor participación los nada religiosos (0) que los muy religiosos que muestran un porcentaje menor, aun así no se muestra un diferencia tan notable como en los anteriores casos expuestos de participación no electoral.

Para concluir, afirmamos que los resultados que hemos expuesto nos muestran una menor participación no electoral en relación con el sentimiento religioso en España. Si bien se muestra una relación, serán futuras investigaciones las que ahonden en las causas de fondo de esta baja participación. Desde aquí nos aventuramos a señalar la relevancia del proceso secularizador en Europa Occidental, que a través de la Revolución nacional e industrial generaron procesos y cambios que transformaron las sociedades cuyo reflejo se ve en esta investigación.

 

Referencias:

  • [1] La fuerza de la religión y la secularización en Europa. Millán Arroyo.
  • [2] La secularización en la Europa Moderna. María Lara Martínez.
  • [3] Religiosidad y voto en 34 democracias europeas. Guillermo Cordero.