Francisco Javier Coronas Serna. 10 NOVIEMBRE 2017.

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#ParticipaciónPolítica

A la hora de explicar el comportamiento político, la Ciencia Política ha dado importancia a las diferencias entre distintas variables sociológicas. De esta manera los individuos de una misma categoría sociológica mantienen un patrón de conducta político distinto respecto a los pertenecientes a otras categorías (Seoane y Rodríguez, 1988)

En concreto, en España, el género es especialmente relevante para entender las diferencias de los individuos respecto a la política. Es uno de los países europeos donde la diferencia entre hombres y mujeres es más importante en aspectos como la cultura o la participación política (García y Frutos, 1999).

Los estudios al respecto señalan que existen diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a comportamientos políticos. Los primeros presentan índices de participación política (tanto electoral como no electoral) superiores al de las mujeres independientemente de otros factores, aunque estas diferencias se vayan reduciendo (Ramírez, 2016). Según las investigaciones, la mujer tiene un menor interés en los asuntos políticos y una menor información de estos temas. Además de un índice menor de participación en partidos y sindicatos (García y Frutos, 1999).

Para comprobar la vigencia de estas afirmaciones, analizaremos los datos que nos muestra la Encuesta Social Europea para España realizada en el año 2014. El gráfico 1 muestra el porcentaje de hombres y de mujeres que participan en distintas variables que se refieren al interés y la participación política, tanto electoral como no electoral. Las variables escogidas son “mantener mucho o bastante interés en la política”, “participación en las últimas elecciones generales”, “participación en una manifestación en el último año”, “Haber realizado un boicot a productos en el último año” y “sentirse cercano a un partido político”.

De los datos expuestos destaca en que un 48,3% menos de las mujeres afirman tener mucho o bastante interés por la política que de los hombres. Así mismo las mujeres que se sienten cercanas a un partido son un 23,7% menos que los hombres. En las demás variables no existen muchas diferencias en las actitudes políticas entre hombres y mujeres. En lo que a participación política se refiere las diferencias entre hombres y mujeres son mínimas aunque, eso sí, existe una mayor participación de los hombres que de las mujeres tanto en participación electoral como en manifestaciones aunque no en la realización de boicots a productos.

La razón de estas diferencias entre hombres y mujeres puede encontrar la respuesta en que los distintos roles de género que ha marcado tradicionalmente la sociedad no han sido totalmente erradicados, siguen condicionando las actitudes políticas. El papel familiar y privado reservado a la mujer les aparta de un papel activo público. Los estereotipos sociales dirigidos a la mujer han provocado el desprecio de sus logros individuales al mismo tiempo que han reforzado el papel principal de los varones. El resultado es que la mujer se ha apartado de los temas políticos y presenta comportamientos altruistas dirigidos a la atención y cuidados a los demás (García y Frutos, 1999).

Estos patrones siguen estando patentes en la educación recibida e igualmente en los procesos de socialización (Ramírez, 2016). Se explica así que la mujer haga boicot a productos en mayor medida que los hombres, debido al papel doméstico que le ha llevado a hacerse cargo de la mayoría de hábitos de consumo de un núcleo familiar (García-Muñoz y Martínez, 2009).

Otra explicación encontramos al entender que la mujer se encuentra, en cierta medida, dentro de grupos “marginados” de la sociedad (menor nivel de educación, de status socioeconómico…) y a su vez son estos grupos los que presentan tasas más bajas de interés y participación (García y Frutos, 1999). Además no hay que olvidar el pasado franquista que acentúo la diferenciación de roles entre hombres y mujeres que supuso para esta “una exaltación de los valores de esposa y madre, mostrándoles como ideal un papel conformista y pasivo” (García y Frutos, 1999).

A continuación, analizaremos la diferencia entre hombres y mujeres respecto de la ideología (izquierda, centro y derecha) en España. La ideología se mide en función de la posición que los individuos se sitúan en una escala del 0 al 10 donde el 0 es la Izquierda y el 10 la Derecha. El gráfico 2 muestra el porcentaje de hombres y mujeres que se posicionan a la izquierda (entre las posiciones de 0 a 4), en el Centro (los que se sitúan en la posición 5) y Derecha (entre 6 y 10).

Observamos de nuevo que no existe una notable diferencia en la postura ideológica entre hombres y mujeres aunque existe una tendencia mayor de los hombres a situarse en la izquierda de la escala que las mujeres y una mayor tendencia de éstas para situarse en el centro y la derecha que los varones. Tampoco encontramos grandes diferencias al comparar la media ideológica entre hombres (4,3) y de las mujeres (4,5) aunque vemos que se corrobora la idea que la mujer tiende a mantener posturas más conservadoras que los hombres (Ramírez, 2016).

Podemos encontrar la razón de este fenómeno en la significación que ha tenido la izquierda y la derecha. La izquierda se ha visto identificada con una ruptura social y un cuestionamiento de las tradiciones. La mujer, relegada a un núcleo doméstico, defenderá con más dificultad estas posiciones (García y Frutos, 1999).

Como conclusión podemos observar que siguen existiendo hoy en día en España conductas y actitudes distintas en función del género de los individuos aunque en algunos casos esta diferencia es débil. La mujer presenta un notable menor interés por la política que los hombres y, aunque la diferencia es menor, también presentan menores tasas de participación política tanto electoral como no electoral. En lo que se refiere a la ideología, vemos que la mujer tiende en mayor medida que los hombres a situarse en la derecha aunque sus medias ideológicas son más bien parecidas. Las razones de estos comportamientos pueden explicarse de la no desaparición de los roles tradicionales que ha desempeñado la mujer que le ha llevado a despreocuparse por la esfera pública y a mantener posturas más conservadoras. Si bien, las investigaciones marcan que estas diferencias tiende a reducirse (Ramírez, 2016).

 

Referencias:

  • GARCIA ESCRIBANO, J.J., y FRUTOS, L. (1999): Mujeres, hombres y participación política. Buscando las diferencias. REIS, nº 86, pp. 307-329.
  • GARCÍA-MUÑOZ, N. y MARTÍNEZ, L. (2009): El consumo femenino de la imagen de la mujer en la publicidad. El sexismo en las campañas publicitarias rechazadas por la audiencia. Trípodos, nº 24.
  • RAMÍREZ, J. (2016): La influencia del género sobre el comportamiento político de las mujeres durante el período 2000 – 2001.RIPS, num.1, 39-58.
  • SEOANE, J. y RODRÍGUEZ, A. (1988): Psicología política (páginas 171-177). Ediciones Pirámide.