Alba Pérez.

#Elecciones

#Ideología

#FactoresPsicológicosDelVoto

El eje izquierda-derecha es uno de los mecanismos más utilizados para entender las posiciones políticas y, aunque algunos lo critican por ser una simplificación de la realidad, sigue siendo una herramienta útil para situar tanto al cuerpo electoral como a los partidos políticos.

Esta escala nos sirve para colocar a los individuos en función de su opinión acerca de diversos temas que, a primera vista, tienen poca relación entre sí, como puede ser el cuidado del medioambiente, la inmigración, la redistribución de la riqueza o la igualdad de oportunidades. Seguramente la mayoría de los lectores sepan situar a una persona a
la izquierda o a la derecha en la escala en función de su opinión acerca de cualquiera de estos temas. Sin embargo, ¿qué opinan los votantes de centro? ¿Acaso existe el centro ideológico? ¿Cuál es su contenido? Para analizar estas cuestiones vamos a utilizar datos de la Encuesta Social Europea de 2014 y, aunque el centro en sentido amplio podría abarcar los puestos 4, 5 y 6 en una escala del 0 al 10, vamos a considerar que el centro sensu stricto se sitúa en el número 5.

Las opiniones acerca del centro ideológico van desde “El centro ideológico no existe” o “Es la opción de los ignorantes, de los desinteresados o de los que no se mojan” hasta “Quien gana el centro gana las elecciones”
Atendiendo a los datos es difícil negar la existencia del centro. No sólo existe, sino que representa a una parte importante de la población. Concretamente, el 21,9% de los españoles se posicionaban en el 5 en el año 2014. La izquierda y el centro-izquierda sumaban el 43,5% y la derecha y el centro-derecha el 22,3% ¿Situarse en el 5 es síntoma de desinterés por la política o de bajos niveles educativos?

Sirviéndonos de los datos podemos confirmar que el interés por la política de los ciudadanos de centro es más bajo que el de los de izquierdas o de derechas. El 63,6% del centro dice no estar interesado en política, mientras que ese porcentaje baja a un 48,8% en la derecha y a un 47,5% en la izquierda.

Sin embargo, contra lo que podría parecer, el nivel educativo de los votantes de centro no es significativamente más bajo. Como podemos ver en el gráfico, las personas sin estudios o que sólo tienen estudios primarios abundan más entre las que se sitúan a la derecha del eje. De hecho, los votantes de centro y de centro-derecha son los que
presentan índices más bajos de personas sin formación secundaria o superior, un 19,6% los primeros y un 18,8% los segundos.

Ya sabemos que los ciudadanos de centro existen y que no tienen menos nivel educativo que el resto. Además, aunque muestren niveles elevados de desinterés por la política, no podemos obviar al 36,4% de este electorado que sí muestra interés. Vamos a ver entonces cómo se posicionan y qué opinión tienen sobre algunos temas.

Cuando se pregunta a los entrevistados si el gobierno debería tomar medidas para reducir las diferencias en los niveles de ingresos, la mayoría de ellos se muestra de acuerdo. Es interesante observar a través del gráfico cómo, a medida que nos desplazamos hacia la derecha, el porcentaje de acuerdo se va reduciendo, lenta pero progresivamente, hasta que encontramos una diferencia de 16 puntos porcentuales entre los dos extremos del eje.
Podemos ver que el porcentaje de votantes de centro que no se muestran ni de acuerdo ni en desacuerdo no es muy distinto al del resto de posiciones. Los de centro no son, por defecto, los que no se mojan.

Veamos qué pasa con otro debate político importante: la igualdad de oportunidades. En este caso la pregunta se realizaba de la siguiente manera: “Dígame en qué medida esta persona se parece o no se parece a Ud: a él/ella le parece importante que todo el mundo sea tratado de la misma manera. Cree que todo el mundo debería tener las mismas oportunidades en la vida.”

Los datos vuelven a mostrarnos un patrón parecido al anterior, la mayoría está de acuerdo con la igualdad de trato y de oportunidades y se observa una bajada progresiva del porcentaje a medida que nos desplazamos a la derecha. Las diferencias entre la opinión de la izquierda y de la derecha son aquí de 13 puntos y el centro se encuentra
ligeramente más cerca de la izquierda.

Algo bastante similar ocurre cuando el enunciado dice “Cree firmemente que la gente debería preocuparse por la naturaleza. Cuidar el medio ambiente es importante para ella”. En este caso la posición de centro se acerca bastante al punto medio entre ambos extremos.

Hasta ahora hemos analizado variables relativas a temas que, pese a presentar diferencias en función de la posición en el eje, cuentan con un consenso social considerable. Vamos a pasar ahora a la inmigración, un tema más polémico y que por tanto marca más las posiciones ideológicas. Volvemos aquí a encontrar un patrón progresivo, según el cual las personas de izquierda son las que en mayor medida están de acuerdo con que vengan a España muchas personas de distinta etnia. Según nos vamos acercamos a la derecha se reduce el número de personas que se ubican en esta postura.

Es aquí donde nos encontramos con una peculiaridad, y es que los votantes de centro se desmarcan de la izquierda y se sitúan significativamente más cerca de la derecha. La diferencia entre izquierda y derecha es más amplia que en las variables anteriores, casi un 25%; entre la izquierda y el centro es de 18 puntos, mientras que el centro y la
derecha se acercan, estando a una distancia de sólo 6 puntos porcentuales.

Como hemos observado con ayuda de las variables, los votantes de centro se posicionan en el punto medio en algunos temas. Sin embargo, la variable de la inmigración nos permite acercarnos a la teoría de Lakoff según la cual “las personas de centro no están en el medio de todo sino que son biconceptuales: en algunos aspectos son
conservadoras; en otros, progresistas”. Al principio de este artículo hablábamos de ganarse al centro para ganar las elecciones.

Sin embargo, esto conlleva algunos problemas estratégicos e incluso éticos. Acercarse al centro significa alejarse de las bases ideológicas del partido y por tanto perder en autenticidad. Los partidos deben encontrar un difícil equilibrio que les permita ganarse al centro sin traicionar su ideología ya que, de otra forma, podrían encontrarse con los costes de la accountability o rendición de cuentas ideológica.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Lakoff, G. (2008). Puntos de reflexión. Manual del progresista. Península, Barcelona, 56.
  • Torcal, M. (2011). El significado y el contenido del centro ideológico en España. Fundación Alternativas.
  • Romero, R. M. (2007). Voto, ideología y centro político. Cuadernos de pensamiento político, 49-80.
  • Medina, L. (2015). Izquierda y derecha en España: un estudio longitudinal comparado (Vol. 293). CIS-Centro de Investigaciones Sociológicas.