Shannon Herman Wolff.

 

Nuestro sistema democrático actual calificado como “el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre con excepción de todos los demás.” Por Winston Churchill[1] se basa sobre una legitimidad que crea la confianza y aceptación común de los ciudadanos. Se ha expandido este modelo en la mayoría de las regiones del mundo cómo más legítimo[2] . Sin embargo, últimamente parece ser que una parte de las democracias representativas conocen una crisis: según Rubén Ruiz Rufino, periodista de El País, esta crisis de confianza hacia la democracia por los ciudadanos es debido, en parte, a la crisis económica de 2008 y a sus efectos políticos, económicos y sociales[3] (Alternativas 2013).El gobierno y sus reformas también fueron duramente criticados cuando se notaron los devastes de la crisis. Un ejemplo de esto, son las reivindicaciones del movimiento del 15-M.

Estas críticas son un problema tanto para el gobierno que pierde apoyo como para el sistema que se ve puesto en duda por la ciudadanía que desconfía de él ya que cómo dice el filósofo político John Dunn “ la confianza mutua se encuentra en el núcleo de todos los procesos políticos”[4] (Montero 2008).

El deterioro de la percepción que tienen los ciudadanos de las instituciones españolas, ha hecho que aumente por primera vez el interés por la política: esto hace que la gente sea más crítica y use mecanismos de movilización no convencionales como alternativa[5] (Europa Press 2014) .

Sin embargo, como toda movilización social, vemos un cambio en el comportamiento electoral a raíz de esta crisis pluridisciplinaria. Será interesante entonces ver como se traduce el descontento de los españoles hacia la política en general en el voto durante el periodo de crisis en dos momentos distintos (2011 y 2015) para ver si ha habido una evolución.

Primero, es interesante analizar la satisfacción con el funcionamiento de la democracia según el voto, dónde 0, en la tabla, es el extremo de insatisfacción.

TABLA REPRESENTATIVA EN PORCENTAJE DEL GRADO DE SATISFACCIÓN HACIA LA DEMOCRACIA SEGÚN EL VOTO EN 2011

 

Vemos que la gente que más insatisfecha está con el funcionamiento de la democracia vota más a “otros partidos” que los 4 más grandes, usa más el voto protesta y la abstención.

Para ver las cosas más claras, podemos hacer que esta variable sobre la satisfacción con el funcionamiento de la democracia sea una variable dicotómica que se pueda organizar en: satisfacción (0) /insatisfacción(1).

 

TABLA REPRESENTATIVA EN PORCENTAJE DE LA SATISFACCIÓN E INSATISFACCIÓN HACIA LA DEMOCRACIA SEGÚN EL VOTO EN 2011

 

Ahora si vemos claramente que el partido que recoge más los votos de electores insatisfechos con el funcionamiento de la democracia es IU. Sin embargo, PP y PSOE que son mas institucionales ya que se disputan más el poder en el gobierno y tienen electores satisfechos. Los pequeños partidos recogen los votos de los electores insatisfechos.

Ahora veamos con la misma variable de descontento, si esto sigue igual en 2015 o si ha habido variaciones.

 

TABLA REPRESENTATIVA EN PORCENTAJE DE LA SATISFACCIÓN E INSATISFACCIÓN HACIA LA DEMOCRACIA SEGÚN EL VOTO EN 2015

 

En 2015, vemos que para la variable de satisfacción con el funcionamiento de la democracia, el nuevo partido Podemos es el que recoge más descontento junto con IU que ya en 2011 recogía ese descontento. Podemos estimar que una parte del electorado descontento de IU ha migrado hacia Podemos ya que en 2015 el nivel de satisfacción con la democracia ha aumentado para IU. Por otro lado, el PP y el PSOE se han convertido en verdaderos partidos consensuales con las instituciones y poco críticos hacia ellas, aún menos que en 2011, porqué se ve que la satisfacción de su electorado con la democracia ha aumentado de entre 5 y 7%. El voto protesta y el voto a otros partidos no ha evolucionado mucho en cuanto a la satisfacción de sus electores. Por último, vemos que ya no existe UP&D y que se ha creado Ciudadanos (C’s) más en acuerdo en funcionamiento de la democracia, lo que es un poco paradójico de alguna manera ya que se trata de un partido que se ha creado a raíz de un descontento hacia los dos partidos más importantes de España y que se ha creado durante la crisis y durante un momento de necesidad de representación de centristas abstencionistas. Pero, es verdad, que tenemos que tener en cuenta que C’s no es para nada un partido anti sistema.

Hay que tener en cuenta, que en 2015, los votantes se muestran en general más satisfechos con la democracia: esto muestra que hay una relación entre crisis económica y descontento político ya que al contrario que en 2011 dónde el país estaba en total recesión, a partir de 2014 se empieza a recuperar la economía y podemos ver aquí como se traduce en el aumento de confianza de los españoles

Ahora, es importante analizar otras variables que muestran el descontento como la de la confianza del Parlamento

 

GRÁFICO EN BARRAS MOSTRANDO LA CONFIANZA HACIA EL PARLAMENTO SEGÚN EL VOTO EN 2011 Y 2015

 

Si miramos en el gráfico la confianza hacia el Parlamento (dónde 0 es que no confía y 1 que confía), vemos resultado similares a lo que hemos visto con la variable de satisfacción que hemos utilizado antes: el PP y PSOE gana en electorado confiante en la institución que es el Parlamento. Una parte del electorado descontento de IU ha migrado hacia Podemos que vemos muy desconfiante en 2015 hacia el Parlamento (73,9% de su electorado). Vemos que aunque los electores de C’s en 2015 parecían más bien satisfechos con la democracia, no parecen confiar en el parlamento: entonces lo que observamos aquí es que el electorado de C’s es un electorado prosistema pero en desacuerdo con los mandatarios en el poder, al contrario de Podemos que crítica ambas cosas: la actuación gubernamental e institucional y el sistema impuesto. Además, cuando habíamos visto antes que la crítica a la democracia del sistema político era más o menos existente en los electores de los otros partidos, en los votos protesta y en los abstencionistas, la crítica a los diputados es mucho más fuerte ya que llega a niveles superiores al 75% tanto en 2011 como en 2015: es una crítica a los gobernantes que no afecta al sistema impuesto.

Para terminar con nuestro análisis, vamos a intentar ver si hay una relación existente entre ideología y descontento.

 

TABLA MOSTRANDO LA RELACIÓN ENTRE IDEOLOGÍA (escala del 1 al 10) Y SATISFACCIÓN HACIA EL PARLAMENTO (variable P601r) y HACIA EL SISTEMA DEMOCRÁTICO (variable P5r)

 

Vemos que en general, los que más están insatisfechos con el sistema democrático que conocemos y que más desconfían en el Parlamento son las personas de izquierdas. La satisfacción ciudadana es una tendencia más conservadora, pero no tenemos que generalizar esto ya que dentro del espectro ideológico existen grandes disparates : Conforme avanzamos hacia la derecha, la satisfacción es mayor, sobre todo a partir del número 7 de la escala que correspondería con el PP, partido gobernante. Puede parecer extraño que la extrema derecha (9-10) no se muestre antisistema e insatisfecha con la democracia como puede mostrarse la extrema izquierda en la tabla. En cuanto a la confianza hacia el Parlamento, se confía más conforme se avanza hacia la derecha. Sin embargo, vemos que los niveles generales de confianza son muy bajos y hay que esperar el nivel 7 de ideología para que se note confianza.

Todo esto muestra que hay más personas insatisfechas con los representantes (aquí el Parlamento) que con el sistema, que aparece como institución más fuerte en el tiempo. El Parlamento es una institución como el gobierno: es cambiante y es más influenciada por el espectro político, por esto es más probable que la gente se muestre insatisfecha con el. Los resultados que hemos obtenido ponen de relieve la diferencia entre ser anti sistema y no apoyar a las fuerzas políticas en el poder. Según a quién se vote, el descontento será diferente en esos dos ámbitos.

Estos resultados ponen en duda una coherencia social. En efecto, la democracia en un lugar de socialización. Si la confianza hacia ella baja, esto participa a que haya menos coherencia social. Entonces la crisis de confianza hacia la democracia es algo importante que los gobernantes tendrían que intentar solucionar si quieren alcanzar la paz social[6] (Uribes 2013). También hemos visto que hay una relación importante entre el deterioro de la economía y la ruptura de confianza hacia la política. Además de mejorar la situación económica para recuperar la confianza política, el Gobierno y el resto de los ciudadanos tanto como otras organizaciones (partidos, medios de comunicación) deben confiar en la democracia si quieren poder convivir juntas sin violencia. En efecto, sin confianza no hay democracia como lo demostró la historia española en 1936. (Uribes 2013)

 

Bibliografía

  • Clase del profesor Olivier Provini de Sciences Po Bordeaux sobre la democracia (programa de primer año de ciencia política en Francia)
  • Montero, José, y Sonja Zmerli, y Ken Newton. 2008. “Confianza social, confianza política y satisfacción con la democracia”. Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas (122): 11-54
  • Alternativas. «España 2013: ¿la democracia en crisis?» EL PAÍS, 05 de 07 de 2013.
  • Europa Press. «La confianza de los españoles en la política está en el nivel ‘más bajo’ de la década.» EL MUNDO, 14 de 01 de 2014.
  • Uribes, José Manuel Rodríguez. «Sin confianza no hay democracia.» http://www.eldiario.es, 07 de 09 de 2013: 1.3.

 

Notas:

[1] http://www.citasyproverbios.com

[2] Clase del profesor Olivier Provini de Sciences Po Bordeaux sobre la democracia (programa de primer año de ciencia política en Francia)

[3] http://blogs.elpais.com/alternativas/2013/06/espana-2013-la-democracia-en-crisis.html

[4] Montero, José, y Sonja Zmerli, y Ken Newton. 2008. “Confianza social, confianza política y satisfacción con la democracia”. Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas (122): 11-54

[5] http://www.elmundo.es/espana/2014/01/14/52d51c2e268e3e96318b456c.html

[6] http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/Democracia-juego-limpio_0_172882799.html