Un análisis de las diferencias entre los grupos afectados por la crisis económica de 2007 y los españoles esquivados por ella a la hora de valorar la democracia.

Angela Portocarrero de las Heras.

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Una definición de legitimidad como satisfacción con la democracia supone que las variaciones en ésta pueden ser amenazas a la estabilidad de aquella (Montero, Gunther y Torcal, 1998). Durante los últimos años, los españoles se han enfrentado a algunas de las situaciones políticas más difíciles, no sólo como parte de la tercera ola de
democratización de los años setenta (Huntington, 1991; Linz y Stepan, 1996), sino también, más recientemente, por haber sufrido la crisis económica de 2008 con algunas de las cifras de desempleo más altas de Europa (Montero, Gunther y Torcal, 1998).

Algunos académicos han argumentado que la importancia de la democracia es independiente de la satisfacción con el gobierno (Huang et al. 2008, citado en Cordero y Simón 2008), mientras que otros han sostenido que la satisfacción con el funcionamiento de la democracia es afectada por la percepción de la economía, y que una percepción negativa de ésta daña las valoración de la democracia (Cordero y Simón, 2015, p16).

En este artículo, sin embargo, no nos centramos tanto en contrastar una u otra tesis: nuestro análisis no examina cambios en el apoyo a la democracia en el tiempo, sino si, en un mismo momento en el tiempo, éstas diferencias de apoyo pueden existir en la misma población en función de cómo se han visto de afectadas por la crisis. En
concreto, nos centraremos en aquella población que durante la crisis sufrió el paro, o que lo está sufriendo actualmente.

En 1975, David Easton estableció la hoy ampliamente extendida diferenciación entre apoyo ‘difuso’ y apoyo ‘específico’ a la democracia. Como apoyo difuso entendemos un vínculo por parte de los ciudadanos hacia la democracia como forma de gobierno, en general (Cordero y Simón, 2008, p4). El apoyo específico, por el contrario, implica evaluar y avalar políticas concretas de un gobierno democrático (Easton, 1975). Siguiendo la literatura sobre la relación entre los cambios negativos en la economía y la percepción de la democracia (Cordero y Simón, 2008), la tesis mayoritariamente aceptada es la crisis económica influyó negativamente en el apoyo a ésta, aunque menos al difuso que al específico.

En nuestro análisis encontramos dos tendencias. La primera, con respecto del apoyo difuso a la democracia, la hallamos investigando sobre la importancia de vivir en un país democrático, a lo que se le da mucha importancia tanto por parte de las personas que han tenido que buscar trabajo en los últimos 5 años como las que no.


En ambos casos, la importancia que se le da a la democracia es muy elevada. El 80,4% de aquellos que han tenido que buscar trabajo consideran ‘extremadamente importante’ o ‘muy importante’ vivir en democracia, frente al 85,7% de aquellos que no han tenido que buscar empleo. Además, se da aproximadamente la misma proporción de
“oposición” a la democracia; el 5,9% de los desempleados en los últimos 5 años considera “nada” o “poco importante” vivir en democracia, frente al 6,3% de los no desempleados.

Consideremos ahora el grado de satisfacción con el funcionamiento de la democracia en España.
Con respecto del apoyo específico, es decir, con respecto de la satisfacción hacia la democracia en España en concreto, aquellos que han estado en peor situación económica expresan opiniones negativas con más frecuencia que aquellos que no han tenido que buscar trabajo. Combinando las opiniones negativas (“extremadamente
insatisfecho”, “muy poco satisfecho”, y “poco satisfecho”), vemos que el 58,7% del grupo desempleado se encuentra en este sector más pesimista. Los no afectados por la crisis lo hacen en un 54,8%, una cifra igualmente alta.

Por tanto, el apoyo específico es diferente entre los dos grupos en una proporción parecida al caso anterior.
Los resultados se repiten de forma muy similar si atendemos a la gente que sigue estando afectada por la crisis económica en el momento de realización de la encuesta.

A pesar de que en el año 2012 ya se hablaba de recuperación económica y hasta cierto punto, lo peor de la crisis había pasado, la tasa de paro rondaba el 25% (Expansión, 2012) y muchos españoles se encontraban, por tanto, en desempleo y situación económica vulnerable. Aquellos españoles que responden haber estado ocupados buscando empleo en los últimos 7 días están mucho más ‘extremadamente insatisfechos’ y ‘poco satisfechos’ con la democracia en España, mientras que cuando se les pregunta por su apoyo difuso (importancia de vivir en un país democrático), responden de forma bastante similar a aquellos que no han tenido que buscar empleo en los últimos siete días: 70,7% frente a 76,6%.

Podemos sacar, por tanto, varias conclusiones con una misma tendencia común. El apoyo difuso a la democracia es mayor entre aquellos que no han tenido que buscar trabajo en los últimos 5 años o no han buscado trabajo en los últimos 7 días, que valoran más vivir en un país democrático que sus contrapartes, pero sólo por cinco puntos de
diferencia. Esto ocurre con respecto de la opinión del funcionamiento de la democracia de manera similar: aunque aquellos que han sufrido la crisis económica tienen una opinión más negativa, es por una diferencia de cuatro puntos.

Adicionalmente, el apoyo difuso a la democracia es mayor que el apoyo específico: sin embargo, no hay grandes diferencias entre los dos grupos analizados. Parece que aquellos afectados por la crisis económica, particularmente en cuanto a su empleo, no son mucho más negativos con respecto del funcionamiento de la democracia que
aquellos que no tuvieron desempleo durante la crisis.

Bibliografía:

  • España roza los 5,7 millones de parados y la tasa de desempleo asciende al 24,63%. 2012. Expansión2012.
  • Cordero, G., y Simón, P. 2015. Economic crisis and support for democracy in Europe West European Politics.
  • Easton, D. 1975. A re-assessment of the concept of political support. British Journal of Political Science 5
    (4): 435.
  • Huang, Min-hua, Yu-tzung Chang, y Yun-han Chu. 2008. Identifying sources of Democratic Legitimacy: A multilevel analysis. Electoral Studies(27:1): 45-62.
  • Huntington, Samuel. 1991. The third wave. democratization in the late twentieth centuryUniversity of Oklahoma Press.
  • Linz, Juan J., y Alfred Stepan. 1989. Political crafting of democratic consolidation or destruction: European
    and south american comparisons. In Democracy in the americas: Stopping the pendulum. Robert A. Pastor.
  • Montero, J. R., and Gunther, R., y Torcal, M. 1998. Actitudes hacia la democracia en españa: Legitimidad, descontento y desafección. Revista Española De Investigaciones Sociológicas (83/98): 9.