Ángela García Pérez.

 

Cualquiera que haya estado pendiente de la actualidad española durante el último trimestre del año 2017, puede afirmar que las cabeceras de telediarios, portadas de periódico, conversaciones personales e incluso hilos en las redes sociales, han girado en torno a Cataluña.

Para analizar los hechos de una manera objetiva en casos tan polémicos, y cercanos, como la independencia de Cataluña, debemos inhibir cualquier carga sentimental o política y ceñirnos a los datos que las encuestas han arrojado durante los últimos años.

Los años pasan y los datos no engañan. Se basan en el sentir anónimo de la gente, canalizado a través de encuestas, que permite hacer un análisis global de la evolución del pensamiento. En este caso, el de los votantes de los partidos que han sido los principales ejes del movimiento independentista.

Este análisis podría extenderse décadas atrás, sin embargo, y atendiendo a que los partidos electorales surgidos, o resurgidos, en democracia, por desgracia, pueden contar no más de cuarenta años, nos debemos ceñir a este marco.

Dentro del mismo, podemos hacer una aproximación mayor a nuestros días y fijarnos en la evolución más reciente. Aprovechando que el inicio del milenio y el cambio de siglo coincidieron con el 25 aniversario de la evolución de España hacia una democracia consolidada, y que aquellos niños que estaban a punto de nacer hace 18 años, están ahora preparados para convertirse en ciudadanos activos en las urnas, vamos a comenzar a hacer el análisis desde el año 2000.

De esta manera, se va a hacer un análisis del perfil del votante de los partidos que ahora demandan la independencia a través de preguntas claves en el conflicto catalán desde las elecciones generales del año 2000 hasta las de 2016, y las cuestiones que se van añadiendo conforme avanzan los años y el interés aumenta.[1]

En primer lugar, es interesante analizar la tendencia de voto a estos partidos en función del sexo de la persona entrevistada. Por un lado, atendiendo a los datos asociados a la tendencia de voto a CiU, podemos observar que durante los años 2000 y 2004 hay un predominio significativo del votante masculino, mientras que en el año 2008 se produce un aumento considerable del femenino superando al masculino. Esta tendencia de voto mayoritariamente femenino se mantendrá hasta el año 2016, y aún por poco, CiU registrará un mayor calado en el votante femenino.

En la tendencia de voto registrada para ERC podemos observar que predomina el voto masculino, disminuyendo este porcentaje en el año 2008 en favor del sexo femenino y presentando valores idénticos en ambos sexos (una tendencia de voto registrada del 50% para cada grupo) durante el año 2011. Posteriormente, la tendencia de voto a este partido volvería a registrar una mayoría masculina durante los años 2015 y 2016.

 

Atendiendo a la segmentación del votante por edad, CiU registraría durante los años 2000 y 2004 una mayoría de votantes cuya edad estaba comprendida entre 51 y 70 años. Esta tendencia finalizaría en 2008, dando paso a una mayoría de votantes con edades comprendidas entre 31 y 50 años, manteniéndose estas cifras hasta el año 2011. A partir del año 2015, el votante mayoritario volvería a registrar un perfil de entre 50 y 70 e igualándose a los mayores de 70 en 2016. Estos últimos datos posiblemente hayan sido registrados fruto del paso de los años, es decir, los votantes que en el 2000 tenían unos 50 años ahora están cerca de los 70.

En los datos referentes a ERC observamos que hay un claro predominio de los votantes con edades comprendidas entre 31 y 50 años hasta el año 2015. A partir del 2015, los datos se igualaron para aquellos votantes que pertenecían a una generación mayor (51-70), volviendo a la tendencia de la segunda generación más joven (31-50), de nuevo, en 2016.

De aquí se deduce que el votante de CiU pasó a tener un perfil más joven en 2008 y 2011, para volver a su habitual madurez posteriormente. Mientras que ERC siempre ha tenido su caladero en la población joven.

 

En lo relativo a la preparación académica del votante de CiU durante los años 2000 y 2004 predomina el perfil de aquellas personas que tienen estudios hasta primaria o comparables; pasando en 2008 a aquellos que tienen un título de secundaria, para continuar en 2011 y 2015 con unos porcentajes bastante igualados en primaria, secundaria y FP, siendo mayor, por poco, esta última; y finalmente, se vuelve en 2016 a la predominancia de los votantes con estudios hasta secundaria.

Por su parte, ERC mantiene constante el caladero de votos tanto en ciudadanos con educación primaria como de aquellos que poseen títulos universitarios, o de mayor grado, durante los años 2000 y 2004. Despuntando, en 2008, las personas con estudios hasta secundaria y manteniéndose hasta 2011; pues en 2015 se vuelve a la mayoría de votantes con estudios universitarios, esta vez, con una gran predominancia, perdurando hasta 2016.

 

Por su parte, analizar la ideología es muy significativo, pues siempre se ha identificado a CiU con la derecha y a ERC con la izquierda; pero conforme pasan los años vemos que mientras la segunda observación es cierta, la primera no se puede aseverar tan prontamente.

Encontramos que el votante de CiU en el año 2000 es en general de derechas, mientras que en las dos siguientes elecciones el caladero de CiU se encuentra en aquellos que se autoposicionan como centristas, pasando incluso en 2015 a igualarse quienes que se consideran de derechas y, más sorprendente, de izquierdas. Finalmente, vuelve a la tendencia de centro.

Por su parte, ERC, como se ha dicho, ha mantenido un constante apoyo del votante de izquierdas, y más recientemente, del de extrema izquierda, teniendo esta su mayor significatividad en el año 2011, cuando prácticamente se iguala a la izquierda.

Para acabar, son relevantes tres variables estrechamente relacionadas entre sí, que se empiezan a incluir en los cuestionarios del CIS a partir del 2008, pues es en este momento cuando la mirada comienza poco a poco a girarse hacia un movimiento que va tomando más fuerza.

Mientras en ERC es una constante que los votantes se sientan exclusivamente de su Comunidad Autónoma, en CiU comienzan siendo más afines a ella, pero no prefiriéndola enteramente frente a la pertenencia al Estado español hasta el 2015, cuando se da un repunte que se encuentra en constante crecimiento.

 

De la misma manera, el votante de ERC ha sido siempre claramente muy nacionalista; mientras que el de CiU comienza siéndolo solo bastante para avanzar tímidamente un grado más en 2011, hasta 2015 y 2016 cuando ya se ve nítidamente su tendencia muy nacionalista.

 

Para finalizar, de nuevo encontramos que el votante de ERC tiene una clara preferencia sobre la organización territorial de España, siendo la Cataluña independiente. Mientras que por su parte el votante de CiU comienza considerando que sólo se necesita más autonomía, pero no la independencia, para cambiar la tendencia en 2011 cuando hay bastante igualdad entre el primer pensamiento y el independentismo, quedando este constatado como pensamiento predominante en las dos elecciones siguientes.

 

Como conclusión podemos decir que,

  • Mujer
  • 51 años o más.
  • Estudios de
  • De centro.
  • Con un sentimiento de pertenencia únicamente a Cataluña.
  • Muy
  • Con preferencia por una Cataluña

  • Hombre
  • De entre 31 y 50 años.
  • Estudios universitarios o más.
  • De izquierda.
  • Con un sentimiento de pertenencia únicamente a Cataluña.
  • Muy
  • Con preferencia por una Cataluña

 

Nota:

  • [1] Se han empleado los nombres de CiU y ERC para ver una comparación más clara, pero se entiende que son los equivalentes a los partidos actuales que les sucedieron con nombres diferentes.