Helena López Alba y Miguel López Maroto.

 

Cataluña lleva un tiempo en el centro del debate político y sus futuras elecciones autonómicas se han convertido en un tema candente. Muchos de los rostros del independentismo las han presentado discursivamente como plebiscitarias, reincidiendo en su importancia para reforzar la hoja de ruta del independentismo. Pero ¿cómo es realmente el ciudadano de a pie que apoya el independentismo? ¿Y aquél que por el contrario se inclina por la unión de España?

Como elementos teóricos destacamos varios puntos. El primero es que en la actualidad vemos que la movilización continuada del independentismo está siendo protagonizada principalmente por jóvenes, jóvenes que se han manifestado continuamente contra la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española en Cataluña y por la encarcelación provisional de referentes políticos del independentismo. Aunque hay quien cree que el perfil del independentista es el de un “cuarentón.

Desde otra perspectiva, en el conjunto de España existe la creencia general de que el nacionalismo catalán ha estado relacionado con las élites económicas de la región; pero, no solo se puede nutrir de esta élite cuando gobierna 23 años seguidos durante la “era Pujol”. El nacionalismo también tiene una base de trabajadores, con lo que entra en juego el factor cultural.

Cataluña también ha sido tradicionalmente una Comunidad Autónoma que ha recibido inmigración desde otras partes del estado, habiendo quien sostiene que los hijos de inmigrantes son menos proclives a la independencia por tener generalmente ingresos más bajos, pero no puede circunscribirse solo a ese factor que los hijos de inmigrantes no sean independentistas, hay que poner de nuevo en valor el factor cultural, empezando por las familias formadas por inmigrantes.

Otro factor destacado en los análisis es el nivel de estudios. Por lo general aquellas personas que tienen títulos universitarios reciben un mayor volumen de ingresos mes a mes que aquellos con un nivel de cualificación inferior, ello casaría bien con la idea de que las “clases medias” catalanas están sosteniendo el independentismo.

Nuestro perfil teórico del independentista a raíz de lo dicho anteriormente es el de una persona joven, al menos con un progenitor de origen catalán, con una renta media y unos estudios medios o universitarios. El del votante del “no” lo descubriremos por oposición más adelante.

A través de los datos del CEO[1] nos hemos propuesto extraer los perfiles mayoritarios de los independentistas y de los unionistas. Un análisis que se basa en los datos obtenidos en el último barómetro de este organismo, donde relacionamos diversas variables – edad, nivel de ingresos familiares, nivel de estudios, interés en las cuestiones políticas y origen de los progenitores – con el posicionamiento a favor o en contra de la independencia.

Este análisis revela en primer lugar que el perfil mayoritario del independentista es el de una persona que tiene entre 35 y 50 años de edad.

Si separamos los perfiles mencionados, observamos que la fuerza de los jóvenes, considerando jóvenes en este caso a personas con una edad comprendida entre 18 y 25 años de edad, es similar en cada postura, situándose en torno al 8%. Por el contrario, el porcentaje de adultos o personas de edad media (entre 26/50) y (50/65) es un tanto mayor en el grupo pro independencia (58% vs 59%). También es destacable que la población mayor de 66 años es la más relevante en el unionismo.

 

El independentista es una persona que tiene unos ingresos familiares medios, mientras que el unionista suele ser una persona con ingresos bajos. Es ahí donde se ve una diferencia relevante entre los perfiles:

En el unionismo las personas con ingresos familiares bajos representan el 65% frente al 34% que representan las personas con ingresos medios, mientras en el independentismo las personas con ingresos familiares bajos y medios no se llegan a distinguir ni en un 1%. En el grupo de personas con ingresos altos hay tendencia hacia el no, pero el grupo muestral es muy reducido, siendo el menos relevante.

 

En cuanto a su formación, mayoritariamente, en los independentistas, como en los unionistas, tienen un peso mayoritario aquellos que poseen títulos de Bachillerato y Formación Profesional, representando en cada perfil más del 50%.

 

Aunque el peso es distinto: tiene más fuerza en el unionista la enseñanza media (57% vs 50% en el independentismo), mientras el universitario tiene más fuerza en el independentismo (49% vs 42% en el unionismo). Teniendo en cuenta lo anterior, puede decirse que no hay una distorsión entre perfiles tan relevante como para hablar de la gran “ilustración” del independentismo catalán como dan a entender algunos defensores de esta tesis.

Donde hay una verdadera distorsión entre perfiles es en el interés por la política, lo que en parte explicaría la superior (y continuada) movilización del independentismo. Como demuestra el gráfico 4, en el unionismo el interés nulo por la situación política es superior al 25%, mientras que en el independentista no llega al 10%. Este es claramente un “talón de aquiles” del unionismo. El independentista tiene bastante interés tirando a mucho por la política, y el unionista, bastante interés tirando a poco. Es la diferencia entre la movilización y la indiferencia.

 

 

Por último queríamos reivindicar la introducción de criterios culturales/identitarios para el análisis de los perfiles que venimos estudiando. En esta “reivindicación” creemos relevante observar el origen de los progenitores de los encuestados. En base a este parámetro podemos decir que de aquellos que desean la independencia en torno al 80% tiene padre o madre catalanes de nacimiento. Mientras que de los que desean que Cataluña permanezca en España, en torno al 65% tiene progenitores que no han nacido en Cataluña.

La conclusión de forma sintética es:

  • Perfil mayoritario del independentista atendiendo a cada variable explicativa: Persona de entre 35 y 50 años, con ingresos medios tirando a bajos, con formación media, con un alto interés por la política y con al menos uno de sus progenitores nacidos en Cataluña.
  • Perfil mayoritario del unionista atendiendo a cada variable explicativa: Persona de entre 65 y 93 años, con ingresos bajos, con formación media, con un bajo interés por la política, con progenitores nacidos fuera de Cataluña.

 

Nota:

  • [1] Centre d’Estudis d’Opinió. Utilizamos los datos del tercer barómetro de 2017 porque son los más actuales a los que hemos accedido a la fecha de la redacción y porque proporcionan una muestra mayor sobre la opinión de individuos catalanes que la que lógicamente aporta el CIS en los barómetros a nivel nacional.