Miriam Castaño.

#Voto

#ClaseSocial

#Comportamiento Electoral

A la hora de analizar el comportamiento electoral, no pocas veces se ha advertido cierta regularidad en el voto a partidos de izquierdas por parte de la clase trabajadora. Del otro lado, quedaría lo que podría denominarse la pequeña burguesía y la conocida como clase de servicio (Heath y Weakliem 1994, 243), más próxima, en contraposición, a partidos de derechas. Por tanto, bastaría con clasificar a las personas en una de estas dos categorías para saber a qué partido se esperaría que votasen. Sin embargo, esto no es así. Sabemos que no todos los votantes de los partidos situados a la izquierda de la escala ideológica forman parte únicamente de la clase trabajadora. Aun así, se podría pensar que la relación laboral de los individuos podría explicar parte del electorado de estos partidos.

El origen de este clivaje o división se remonta a finales del siglo XVIII, de la mano de la Revolución Industrial. Este hito dio lugar al conflicto entre jornaleros y obreros frente a patronos y propietarios de los medios de producción (Lipset y Rokkan 1967, 3-4). Ambos grupos sociales desarrollaron intereses opuestos, convirtiéndose progresivamente en conflictos estables que terminaron por tomar como propios los partidos políticos. Ante ello, los obreros tendieron a depositar su voto en partidos de corte socialdemócrata y comunista, frente a los propietarios y patronos, que acabaron votando a partidos de corte más conservador.

No obstante, dos siglos después, no puede sostenerse que esta división haya permanecido estática en el tiempo. Y es que factores como la movilidad social, la aparición de new politics, el descenso de la importancia del sector industrial o el surgimiento del Estado de bienestar, así como su desarrollo y expansión, han contribuido a la alteración de estas clases sociales de manera sustancial (Knutsen 2006). Por tanto, cabría plantearse hasta qué punto se sigue manteniendo esta escisión relacionada con la clase social en los votantes.

Para ello, se tratará de analizar, en base a datos de la Encuesta Social Europea (ESS), si la relación laboral del votante influye a la hora de depositar el voto. Se ha escogido la variable de Relación laboral, dada su proximidad con lo que se desea medir. En ella, se distingue entre empleado por cuenta ajena y empleado por cuenta propia. Sin entrar en nada más, empleado por cuenta propia es aquel que posee sus propios medios de producción y no trabaja a cuenta de nadie, todo lo contrario, por tanto, a un empleado por cuenta ajena.

El país seleccionado para la muestra será España, a lo largo de estos últimos años (2002-2014). En concreto, para el análisis se han incluido al Partido Socialista Obrero Español como partido representativo de la izquierda y al Partido Popular como representativo de la derecha, ya que entre los dos, durante el periodo analizado, no han obtenido nunca menos del 80% de los votos, por lo que el resto de partidos no son tan significativos.

A la vista de los resultados, hasta el año 2006, se puede observar que los que antes hemos denominado empleados por cuenta ajena votan en torno a un 20% más al PSOE. Por otro lado, de los empleados por cuenta propia, un 20% más depositan su voto al PP frente al PSOE. Sin embargo, a partir del año 2008 esta diferencia se reduce a algo más de un 10% y se mantiene hasta 2014. Otros datos a destacar del año 2008 es el voto que depositan los empleados por cuenta propia en ese año, prácticamente la mitad de esta clase depositó su voto en cada partido. Finalmente, a partir del año 2012, este grupo de empleados por cuenta propia vuelve a votar con fuerza por el PP, con un 30% de diferencia entre los que se decantan por este partido en vez del PSOE (en torno a un 30% votó al PSOE en 2012 y 2014).

Pero, sin duda, lo más destacado de estos dos últimos años analizados es el voto de los empleados por cuenta ajena: en el año 2012, en torno a un 55% se decantó por depositar su voto en el PP, casi un 20% más que el año 2010 y un 10% más que aquellos que votaron en el año 2012 por el PSOE, situación que no se había producido antes. De igual modo se mantiene en 2014, aunque la diferencia entre los empleados por cuenta ajena que votan al PP y los que lo hacen al PSOE es algo menor, en torno a un 5%. Tratando de buscar explicación para este cambio significativo, se podría atribuir a los años de crisis económica que atravesaba el país, debilitando con ello los vínculos entre esta clase trabajadora y el PSOE, que decidió cambiar su voto por un partido de corte más conservador.

En base a lo expuesto anteriormente, se puede confirmar que no existe una fuerte relación entre voto y clase. Si bien es cierto que el grupo de empleados por cuenta propia se ha mantenido fiel al PP, no se puede decir lo mismo de la categoría de empleados por cuenta ajena, cuyo voto ha variado a lo largo de los años analizados, en especial los últimos. Por tanto, ello no confirmaría el mantenimiento de esta división como sí ocurre con el clivaje regional presente en España, especialmente en País Vasco, Cataluña y Navarra (José Ramón Montero 2008, 607-608), ni tampoco la reactivación de la misma durante la crisis económica, como sí se ha podido observar en el clivaje relativo al voto religioso desde los años noventa de la mano de la polarización sobre temas morales (Cordero 2014, 52-53).

No obstante, la limitación de los datos no nos ha permitido ir a más en el estudio, pero es destacable el surgimiento de nuevos partidos en el panorama electoral (Podemos y Ciudadanos) en estos últimos años. Y es que, si bien la crisis económica no ha supuesto la reactivación de este clivaje, de la mano del nacimiento de estos partidos sí se ha afirmado la revitalización de la clase social como variable explicativa del voto, sosteniéndolo así José Fernández-Albertos (2015) en su artículo “Sí, a Podemos lo votan los desfavorecidos. Una respuesta a Pau Marí-Klose” con datos del CIS en relación a la composición del electorado del partido de Pablo Iglesias, un electorado “proletarizado”.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Cordero, Guillermo. 2014. Religiosidad y voto en 34 democracias europeas. Revista Española de Ciencia Política. Núm. 34, marzo 2014, pp. 35-65.
  • Fernández-Albertos, José. 2015. Sí, a Podemos lo votan los desfavorecidos. Una respuesta a Pau Marí-Klose. Piedras de papel, 26 de junio de 2015.
  • Heath, Anthony F. y Weakliem, David L. 1994. Rational Choice and Class Voting. Rationality and Society, 1994, vol. 6, issue 2, pp. 243-270.
  • Knutsen, 2006. Class Voting in Western Europe: A Comparative Longitudinal Study. Oxford: Lexington Books, 2006.
  • Lipset, Seymour M. y Rokkan, Stein. 1967. Party Systems and Voter Alignments. Toronto: Free Press, 1967.
  • Montero, José R. 2008. Elecciones y sistemas de partidos. La Política, enero 2008, pp. 581-616.