Programas electorales olvidados, falta de renuevo de la élite política, votos en contra, descontento, ¿qué se esconde detrás del abstencionismo?

Zoe Despretz

 

#SansMoiLe7Mai, símbolo del abstencionismo y llamada al boicot en la segunda vuelta de las elecciones generales francesas de 2017 se transforma en la tercera fuerza política nacional. A pesar de la inmensa presión por parte de los políticos llamando a ejercer el voto “en contra” del partido de extrema derecha o “voto útil” a pesar de las convicciones, muchos ciudadanos decidieron no dirigirse a las urnas afirmando su derecho a no tener que elegir entre “la malaria y la peste”. Este fenómeno revoluciona la concepción generalizada del abstencionismo representado como una forma de “desafección política” o una falta de interés. Así como lo señala Anne Muxel, socióloga, «los abstencionistas no constituyen un bloque homogéneo ni de un punto de vista sociológico ni de un punto de vista político».

En el caso de España, la irrupción de los dos nuevos partidos Podemos y Ciudadanos ha supuesto un cambio importante en la estructura política del país y sobre todo ha influido en los métodos y estrategias de participación de los votantes. Paradójicamente, aunque la oferta política haya aumentado dando más posibilidades para que los ciudadanos se puedan sentir representados e implicados en la política, la participación electoral de 2016 ha superado un récord de mínima participación con solo 66,48% comparado con 68.94 % en 2011. Frente a este contexto político en transformación, ¿cómo ha influido la presencia de los nuevos partidos en el perfil sociopolítico de los abstencionistas?

El abstencionismo electoral ha sido desde hace mucho tiempo descuidado por la ciencia política. Este fenómeno parece a los ojos de muchos académicos como secundario frente al reparto de los votos que, siendo el factor decisivo de los resultados electorales, concentra la mayoría de la atención. Tanto que en 1952, François Goguel escribía en la Revue Française de Science Politique: “El problema de la abstención en las elecciones políticas, planteado periódicamente por los partidarios del voto obligatorio, aún no ha sido objeto de ningún estudio científico”. Desde entonces, dichos estudios se multiplicaron. Pero casi siempre se trata de un análisis monográfico que estudia el fenómeno en un contexto geográfico o histórico limitado con un método de investigación limitado. Esto no disminuye su valor, de hecho, este artículo no existiría sin los estudios que le preceden. Sin embargo, es muchas veces difícil entender y apreciar el significado del abstencionismo, sus raíces y sus motivaciones. Es en este espíritu que se centra el presente artículo y es esta preocupación la que guía en la delimitación del tema y en la elección de sus métodos.

El abstencionismo se considera con demasiada frecuencia como un fenómeno aparte o estudiado bajo las mismas leyes que las del comportamiento político, por esa razón este artículo intenta resaltar la complejidad y originalidad del abstencionismo.  A este respecto, no se trata tanto de preguntarse una vez más sobre la realidad de la tendencia hacia la “despolitización” que ciertos observadores han encontrado en las sociedades modernas, sino tratar de especificar cómo los ciudadanos ven su posición en la vida pública, el significado que le dan a la actividad política y, por lo tanto, cómo es la situación actual de nuestra democracia.

Para ello, el articulo tratará de analizar dos dimensiones explicativas del abstencionismo, la dimensión política y la dimensión sociológica, en España a través de encuestas del CIS, una del 2011 y otra del 2016 para poder analizar el posible cambio de comportamiento del abstencionista antes y después de la irrupción de los nuevos partidos.

Con el fin de poder entender mejor el significado de la abstención, trataremos de observar la percepción que tienen los abstencionistas de la política, tanto en términos de interés como de valoración. En general los encuestados que no votaron en las ultimas elecciones, que sea del 2011 o del 2016, demuestran un interés por la política inferior a la media. Esta tendencia, a pesar de los notables cambios conocidos en la política a partir del 2015, se ha ido acentuando hasta el punto en el que más de un abstencionista de dos (57,2%) afirma haber seguido la campaña electoral de 2016 con ningún interés mientras que en 2011 solo representaban un 43%. ¿Cómo se explica este aumento en la desafección política? Al analizar las encuestas se observa un aumento en la hostilidad al sistema político por parte de los abstencionistas.

Así pues, si en 2011 37% de los abstencionistas afirmaron que los políticos no se preocupan nada de lo que piensan los ciudadanos, la cifra sube a 45% para 2016. Además, más de la mitad de los abstencionistas en 2016 creen que la elite política siempre busca sus intereses políticos y que votar no cambia nada, cifras que han aumentado de más de 10 puntos comparado con 2011.

Aunque ciertamente se note un cierto desencantamiento frente a la política y una mayor hostilidad, los abstencionistas no forman parte del grupo más pesimista frente a la política, ya que los más adversos al sistema político actual son los que votaron en blanco y/o nulo. Además, los abstencionistas no son los más insatisfechos frente a la política: si 12% de ellos se declara completamente insatisfecho con la política, los votantes de todos los partidos podemos se sienten en general más insatisfechos (13,8% para Podemos, 22% para En Comú Podem) mientras que los más insatisfechos son los que votaron en nulo, con 31% de ellos completamente insatisfechos.

El análisis político permite resaltar algunas de las razones del abstencionismo, pero como hemos observado, los abstencionistas no representan el grupo más insatisfecho por lo que no se puede establecer un vínculo de causalidad. Ya que solo permite percibir la punta del iceberg de los comportamientos abstencionistas es necesario indagar en las variables más sociológicas: la integración a la sociedad.

Primero de todo, es importante señalar que los abstencionistas comprenden el porcentaje de ciudadanos de doble nacionalidad más alto de entre todas las otras decisiones de voto, por lo que puede reflejar un sentimiento de pertenencia y de identificación más débil. De hecho, un 18% de los abstencionistas se sienten poco o nada orgullosos de ser españoles, cifra que ha aumentado comparado con 14% en 2011.

Por otra parte, los abstencionistas representan el grupo electoral menos implicado en cualquier actividad asociativa de todos. Esto puede ser tanto una causa como una consecuencia de la abstención. Además, este hecho tiende a acentuarse ya que entre 2011 y 2016, 5% de los abstencionistas abandonaron toda actividad asociativa. Para poder ilustrar la integración de los abstencionistas en la sociedad es hoy imprescindible comprobar su nivel de implicación en internet y/o en las redes sociales. Aunque es cierto que hoy los abstencionistas están más conectados en general, pasando del 61% a 68% de los abstencionistas que si han utilizado las redes en los últimos 3 meses entre 2011 y 2016, siguen siendo de los que menos integrados están a la sociedad electrónica.

Finalmente, si es cierto que los abstencionistas no se interesan particularmente a la política esto podría ser una consecuencia directa de la falta de confianza en el sistema político y en las instituciones. Su “no voto” representa un síntoma directo de los malfuncionamientos parciales de nuestro sistema que necesitan ser abordados y solucionados. Por eso, es importante dar voz a los abstencionistas sin menospreciar sus motivaciones y enfocar estudios en los comportamientos electorales del voto nulo, blanco y abstencionista. Este articulo solo proporciona una vista preliminar de la complejidad y originalidad del perfil del abstencionista, pero permite observar la importancia y relevancia de este tipo de análisis del comportamiento político para poder paliar los déficits de nuestra democracia.

Bibliografía

  • Estudio del CIS, 2011. Postelectoral elecciones 2011, Panel (2ª fase)

Link:http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/2920_2939/2920/Cru292000RECUERDO.html

  • Estudio del CIS, 2016. Postelectoral elecciones 2016, Panel.

Link:http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3140_3159/3145/cru3145votog2016.html

  • Lancelot Alain (1968) « IV. Analyse sociologique de l’abstentionnisme », dans L’abstentionnisme électoral en France, « Académique », p. 171-226.

Link:https://www.cairn.info/l-abstentionnisme-electoral-en-france–9782724602067-page-171.html