Candela Sastre y Clémence Guillerminot.

 

“Los partidos no se ponen de acuerdo en los gastos que hay que recortar, aunque consideran que los 130 millones de euros que costó al Estado las elecciones del 20D es un cifra desorbitada” Decía el año pasado eldiario.es.

Si cierto es que el acuerdo entre partidos en el tema de los recortes es delicado, las campañas electorales muestran unos datos desmesurados. ¿Son justificados, si es que alguna vez lo son, esos 130 millones de euros en movilizar a un potencial electorado?

Uno de los principales recursos de los partidos en tiempo de campaña son los medios de comunicación. Esto es lógico, puesto que se trata también de un recurso primordial para todos nosotros. Debemos estar informados para poder opinar, se nos ha enseñado siempre. Y ¿cómo podemos informarnos? El reflejo involuntario es, a través de los medios de comunicación. El sentido común nos lleva por lo tanto a decir que los medios se presentan como un recurso fundamental en las campañas electorales, siendo nuestro principal aliado frente a la subjetividad de los candidatos y partidos. También este mismo sentido común, nos lleva a decir que frente a la elección que va a determinar nuestros próximos cuatro años, nos informamos voluntariamente a través de los medios de comunicación con el fin de desarrollar un cierto espíritu crítico. Pero, ¿Es todo esto cierto?

¿Significa el estar informados tener una opinión objetiva?

Por regla general, tendemos a identificar los medios de comunicación con el estar informados y por lo tanto, con el tener una opinión crítica. Tendemos a pensar que el simple hecho de ver las noticias en la televisión, o de leer los mismos periódicos todos los días nos dará un cierto acceso a una visión objetiva que nos permitirá forjarnos una opinión en base a los conocimientos neutros que acabamos de adquirir. De esta forma, a la hora de las elecciones y por lo tanto, a la hora de elegir un partido político o un candidato, nuestro principal reflejo es acudir a esos fieles medios que conocemos, teniendo la esperanza de que estos nos presenten información crítica y neutral.

 

Como observamos en el gráfico, en el momento de la campaña electoral, los ciudadanos  acudimos a los medios, y ante todo, el preferido de muchos, la televisión. Podemos ver que durante la campaña electoral, los ciudadanos que vemos la televisión todos o casi todos los días somos la mayoría, más de un 60%. De esta forma, podemos suponer que el ver la televisión, nos permite informarnos sobre las problemáticas que giran en torno al debate electoral, la posición de los candidatos frente a éstas, e incluso nuestra propia posición.  El acceso a una información neutral y objetiva que los medios nos permiten tener es por lo tanto esencial a la hora de posicionarnos frente a un partido u otro. La campaña electoral es por lo tanto el momento de informarse, de empaparse de todas aquellas informaciones a nuestro alcance, de criticar, de opinar, de deliberar. Pero creo que todo esto, no es más que simple sentido común.

¿Qué papel tienen realmente los medios de comunicación y la campaña electoral a la hora de forjar nuestra opinión?

Como podemos observar en el gráfico, la gran mayoría de los ciudadanos hacen su elección antes de la campaña electoral, siendo estos casi un 80%. Esto nos muestra que el peso de la campaña electoral, sin ser inexistente, sería muy relativo. Puede que esto vaya en contra del “sentido común” del que hablábamos más arriba. No todos nosotros nos empapamos de información durante las campañas electorales con el fin de tomar una decisión, sino que más bien venimos con la decisión tomada de casa.

Como muestra un estudio de The People’s Choice: How the Voter Makes Up His Mind in a Presidential Campaign, publicado en 1944 por B. Berelson y de P. Lazarsfeld de la Universidad de Columbia, el voto tiene explicaciones sociológicas que van más allá de nuestro reductor sentido común. Analizando el efecto de las campañas electorales, Berelson y Lazarsfeld esperaban obtener como resultados que éstas tenían un gran impacto sobre la elección de los ciudadanos, pero los resultados mostraron lo contrario.

Esta paradoja se conoce bajo el nombre de Teoría de la Escuela de Columbia, y está relacionada con el lema una persona piensa políticamente como es socialmente”. Muestra por lo tanto que nuestras opiniones políticas resultan de una socialización política, que se desarrolla muy temprano, y que además influye sobre las fuentes de informaciones que usamos. Es decir que no sólo la información que recibimos durante las campañas es prácticamente en vano, sino que además también condiciona nuestras fuentes de información. Partiendo además de la constatación de que no existe una información neutra, la fuente de informaciones que usamos refuerza nuestras opiniones políticas, en vez de cuestionarlas.

Para verificar la tesis de la Teoría de la Escuela de Columbia que acabamos de presentar, hemos analizado los canales de televisión que ven  los electores de los cuatros partidos políticos mayoritarios en 2016: del PP, del PSOE, de Podemos y de Ciudadanos.

En esta tabla, es evidente que las opiniones políticas de los ciudadanos tienen un impacto a la hora de elegir su fuente de información. Miramos lo que nos interesa, lo que queremos ver, y esto está determinado por nuestra socialización política.  Por ejemplo, el 43,54% de los votantes del PP, el partido del gobierno, ven TVE1, el canal de televisión público. Así como, el 56, 64% de los votantes de Podemos ven La Sexta.

Esto nos lleva a dos constataciones: la primera, que las televisiones y medios de comunicación, muy al contrario de lo que podamos, queramos pensar, no imparten una información neutral y completamente objetiva. La segunda, que como ya hemos dicho, somos seres condicionados social y políticamente y por lo tanto no buscamos una información objetiva, sino una que nos convenga.

A modo de conclusión, nos enfrentamos a una falsa ilusión, la televisión y demás medios de comunicación que no nos informan objetivamente durante las campañas políticas, sino que más bien refuerzan las decisiones ya tomadas de casa por nuestra socialización.