José Mª Echave-Sustaeta Osuna.

#Voto

#Religiosidad

#ComportamientoPolítico

#ParticipaciónPolítica

Reino Unido es uno de los países más diversos de Europa: la Iglesia oficial es la anglicana, pero existe una proporción importante de católicos (especialmente en Irlanda del Norte), musulmanes y seguidores de religiones del sudeste asiático, consecuencia de la dominación colonial inglesa en la zona. Según el censo de 2011, el 59,5% de los británicos se define como cristiano, el 5% como musulmán, un 2,4% de diferentes religiones del sudeste asiático, o un 25,7 ateos, por citar algunas religiones clave. Además, los cristianos presentan una población envejecida en comparación con los demás grupos, por lo que los datos también recogerán la relación entre la edad y la participación política[1].

Vemos además como en Reino Unido están incorporándose a los cargos públicos personas de religiones no cristianas, como el alcalde de Londres, Khan, o la ministra de educación en la sombra, Ali, al mismo tiempo que está experimentando ataques terroristas que bien pueden significar un problema de integración de las minorías. Merece por tanto la pena detenerse a estudiar el efecto que en la participación pueden tener los distintos credos de los ciudadanos, pues la literatura coincide en que la religión, especialmente por las asociaciones religiosas, determina una socialización particular que tiene consecuencias políticas (Jones-Correa y Leal, 2001: 752), así como que el voto religioso está renaciendo en Europa, y es de suponer que los efectos de la religión no se reduzcan al voto, sino también a otras formas de participación (Cordero, 2014: 43).

Podemos apreciar que católicos, ortodoxos y musulmanes presentan datos de participación similares y se sitúan en la media. Los que menos votan son los ateos. La mayor participación de los protestantes puede deberse a que al ser ellos la etnia dominante, la mayoría de candidatos pertenecen a su mismo grupo, en tanto que se ha demostrado que existe relación positiva entre la etnia del candidato y la participación política (Fisher, Heath, Sanders y Sobolewska, 2015:6). La menor participación de los ateos y de los musulmanes puede deberse a que son grupos más jóvenes (según datos del censo de 2011), y a menos edad, se participa menos en elecciones[2].

 

 

Esta tabla confirma algunos de los datos de la anterior: los católicos presentan una tasa media de participación, mientras que los no cristianos nuevamente se involucran muy por encima de la media. Vemos como los ateos utilizan otras formas no convencionales, quizá por el hecho de que son jóvenes y tienen más acceso a plataformas de firma de peticiones, mientras que los musulmanes apenas recurren a ellas.

 

 

Los más asociacionistas son los otros no cristianos, con porcentajes muy por encima de la media. Vemos también que los musulmanes presentan tasas de asociacionismo muy altas, que podría explicarse porque en su mayoría sean inmigrantes, de tal forma que este fenómeno se debería a la búsqueda de ayuda mutua. Sin embargo, los ortodoxos también pueden ser en su mayoría inmigrantes y no presentan niveles altos, mientras que los protestantes es probable que sean nativos y sin embargo superan la media; no obstante, existen estudios que demuestran que los miembros de los grupos dominantes suelen presentar mayores tasas de asociacionismo (Smith, 1975: 254) y que los católicos presentan menores en aquellos lugares en que son minoría (Peterson y Lee, 1976: 83), por lo que los datos británicos son consistentes con los de otros países, y lo mismo cabe decir del mayor asociacionismo de los musulmanes (Lam, 2002: 414).

 

Nuevamente, los musulmanes y los otros no cristianos son los que más se manifiestan; ambos grupos superan también la media en participación en elecciones, por lo que la explicación no debe buscarse en el hecho de que prefieran participación no convencional (aunque quizá sí en el caso de los musulmanes, que se sitúan en la media en elecciones, pero la triplican en manifestaciones). Vemos también como los católicos vuelven a presentar tasas bajas. En el caso de los ortodoxos, puede sin embargo deberse al hecho de que procedan de países ex totaliarios (URSS, Grecia…), en donde tales derechos estaban restringidos y por tanto no formarían parte de su cultura política. La alta participación de musulmanes y no cristianos podría significar que sus demandas no están siendo sin embargo escuchadas por los políticos británicos.

 

Conclusiones

Los datos demuestran que efectivamente la participación política varía según la religión. En general, los protestantes prefieren la participación institucional, expresada en elecciones y asociaciones, todo lo contrario que los ateos, quizá en parte debido a que pertenecen a grupos de edad distintos. Los otros no cristianos están por encima de la media en todas las tablas, lo cual refleja el activismo de este grupo, que futuros trabajos deberán analizar con mayor detalle. Los católicos y ortodoxos en cambio presentan tasas similares y bajas. Finalmente, los musulmanes presentan mayor participación en aquellas formas que podríamos entender grupales (asociaciones y manifestaciones), lo cual puede indicar que cuentan con pocas facilidades para expresarse por canales convencionales y que confían poco en los políticos.

 

Bibliografía:
  • 2011 Census.
  • Young people and contemporary politics: Commited scepticism or engaged cynism?, 1999, de Wring, Henn y Weinstein.
  • Religiosidad y voto en 34 democracias europeas, Cordero, 2014.
  • News Platform Preference: Advancing the Effects of Age and Media Consumption on Political Participation, Bachmann, Kaufhold, Lewis, y Gil de Zúñiga.
  • Political Participation: Does Religion Matter?, Michael A. Jones-Correa, David L. Leal, 2001.
  • Candidate Ethnicity and Vote Choice in Britain, 2015, Fisher, Heath, Sanders y Sobolewska.
  • Voluntary action and voluntary groups. Anual Review of Sociology. Smith, D.H. 1975.
  • As the Flocks Gather: How Religion Affects Voluntary Association Participation, Piu-Yan Lam, 2002[3].

 

Notas:
  • [1] Por citar algunos trabajos que tratan la forma en que la edad influye en la participación política, Young people and contemporary politics: Commited scepticism or engaged cynism?, de Wring, Henn y Weinstein, o News Platform Preference: Advancing the Effects of Age and Media Consumption on Political Participation, de Bachmann, Kaufhold, Lewis, y Gil de Zúñiga.
  • [2] Nos remitimos al artículo ya citado de Wring, Henn y Weinstein, 1999:202.
  • [3] Lam se remite en su obra a Peterson y Lee.