Javier Llanos.

#Voto

#ClaseSocial

#Comportamiento Electoral

La clase continúa siendo uno de los factores sociológicos de peso a la hora de condicionar la ideología y el voto aunque al igual que otros de los clivajes tradicionales que determinaron la esfera política a lo largo del siglo XX, empezó a perder peso como factor explicativo. Tradicionalmente la clase trabajadora votó a partidos socialdemócratas o comunistas, pero desde los años 70 hasta hoy en día esta tendencia se ha venido reduciendo. Los sectores que antes eran movilizados por los sindicatos y partidos obreros, perdieron su identidad como  trabajadores, bien por las transformaciones económicas y sociales que han tenido lugar a lo largo de estos años, bien porque desaparecieron del discurso de los partidos mayoritarios. El abandono de la retórica obrerista por una más amplia, además de dejar a estos grupos sin un referente, ha producido también en algunos países europeos una “pasokización” de la socialdemocracia tradicional. Si la primera bancarrota de la socialdemocracia europea tuvo lugar trágicamente hace un siglo al enviar a sus trabajadores a la primera guerra mundial, esta segunda bancarrota se produce como una farsa al converger en el social liberalismo de la Unión Europea y abandonar a su sujeto político tradicional a su suerte. Esta suerte, junto con la globalización y las migraciones masivas que se presentan como amenazas, está dando pie al surgimiento de numerosos partidos populistas y de extrema derecha por todo occidente que parecen ser los únicos capaces de activarles con su discurso.

Sin entrar a analizar de manera empírica este proceso, ya que son numerosos los estudios dedicados a comprender declive de este factor a la hora de determinar el comportamiento político, analizaremos la situación actual como una imagen, sea o no el resultado de las dinámicas descritas anteriormente. Utilizaremos el conjunto de países que se recogen en la encuesta social europea en el año 2014. Las variables que escogeremos para intentar demostrar la escasa participación política de estos sectores serán el tipo de contrato y la actividad principal en los últimos siete días, ya que son aquellas que nos puede mostrar de manera más clara la posición social ocupada al no haber datos que analicen la exclusión de manera más concreta y objetiva, es decir, el sentimiento de discriminación o exclusión se recoge en muchas más preguntas de la encuesta, se presenta como sentimiento subjetivo. Escoger variables de este tipo nos haría incurrir en un error, porque al tener conciencia de tu exclusión o discriminación, se puede suponer una cierta orientación o conciencia de grupo, lo cual nos haría bien saltar un escalón en la explicación, o bien identificar la situación objetiva de exclusión con el sentimiento de la misma. Para analizar el comportamiento político utilizaremos dos variables, el interés por la política y la votación en las últimas elecciones. No tomaremos variables de acción política más allá del voto debido a los costes y dificultades que existen para aquellas personas con menos recursos y capital. Utilizaremos los datos del conjunto de países de la encuesta a pesar de la heterogeneidad cultural, económica, social y política con la finalidad de darle un contenido general a las conclusiones.

El tipo de contrato es hoy en día uno de los indicadores de estatus social, aunque se intente fomentar la flexibilidad y la adaptación en el mundo laboral, los empleos de más calidad suelen ser indefinidos frente a lo que se ha venido denominando trabajos precarios y trabajos pagados en negro, es decir, sin contrato. Al analizar este gráfico vemos aquellos con un contrato indefinido muestran mayor interés por la política que los otros dos grupos, además, aquellos sin un contrato muestran una mayor proporción de encuestados que no les interesa la política para nada.

Si analizamos la relación entre tipo de contrato y la votación en las últimas elecciones nacionales, se muestra una diferencia de casi diez puntos porcentuales entre aquellos con contrato ilimitado y los otros dos grupos. Asimismo, muestran una mayor insatisfacción con la oferta política al responder que no existe una opción alentadora para votar. Llama la atención que contrariamente a lo que parecía habernos indicado el anterior gráfico, la participación en elecciones entre aquellos sin contrato es mayor que entre los precarios.

Frente a los precarios y a aquellos sin contrato, otros de los sectores que se encuentran en un riesgo de exclusión mayor son los jubilados y los parados que se recogen en la variable sobre la ocupación en los últimos siete días. Los parados aparecen divididos en dos grupos, aquellos que buscan trabajo y aquellos que no lo buscan. Tradicionalmente los adultos y jubilados han tendido a participar más en política que los jóvenes y, aunque económicamente puedan ser considerados en riesgo de exclusión por sus escasos ingresos y por el riesgo de aquellos que no cuentan con respaldo familiar, no se puede decir que como colectivo se encuentren excluidos de la sociedad. Sin embargo, si podemos afirmarlo en el caso de los parados, en especial de los crónicos como pueden ser aquellos que no buscan trabajo.

Al analizar la gráfica de la participación en las últimas elecciones nacionales tanto los trabajadores como los jubilados han votado más de veinte puntos porcentuales por encima que los desempleados y, al igual que al analizar la variable de los tipos de contrato, coincide un mayor descontento con la oferta política.

La relación con el interés por la política reproduce un patrón similar, los más interesados por la política son los jubilados, seguidos de cerca por aquellos con un trabajo remunerado y los desempleados muestran un mayor desencanto e indiferencia hacia la política.

Paradójicamente el sentimiento de agravio que podría producirse al verse relegado a unas condiciones de vida ínfimas, no tiene por que llevar al interés por la política o al simple voto, por lo tanto, vemos que se rompe en cierta manera la tesis del enfoque sociológico o por lo menos que se pierde de vista la parte objetiva de este análisis, es decir los grupos sociales solo actúan de cierta manera cuando tienen conciencia de que forman parte de este grupo, no por el simple hecho de pertenecer al mismo. ¿Cómo es posible que los sectores que más sufren las políticas de austeridad, la pobreza y la marginación no se movilicen políticamente y ni si quiera acudan a votar? ¿Qué consecuencias puede tener para una democracia que un sector de su población, y este sector en especial, no participen de ninguna manera en política?