Jorge Bergua García.

 

Si nos detenemos en nuestras calles y plazas y prestamos atención a las conversaciones de nuestros contemporáneos, descubrimos que el relevo generacional en la política electoral es real, que adquiere relevancia esa masa social inquieta y heterogénea la cual alberga en su seno designios ambiguos, y cuya aprobación está muy codiciada por la mayoría de partidos políticos del Parlamento nacional. La juventud española es ahora más participativa, en la vida política de la sociedad, que la de hace unos años y aspira a ser un viento nuevo que marque el rumbo de nuestro país.

Sin embargo en este artículo centraremos nuestra atención en como el sesgo ideológico logra posicionar a la juventud más participativa y transgresora en la vida política a la izquierda del eje político, considerándola como la más activa de nuestra sociedad. Quizás en este punto adquiera cierta relevancia lo que un día nos regaló el filósofo José Ortega y Gasset “Jóvenes, haced política, porque si no la hacéis se hará igual y posiblemente en vuestra contra”, y es que esto último y lo anteriormente mencionado han sido los tintes que han servido para dibujar a la nueva izquierda joven española, la cual ha sido y será fundamental entre el electorado de todas las fuerzas políticas progresistas de nuestro país. No debemos olvidar que los jóvenes de ahora votan más que los de antes y una de las explicaciones que más sentido tiene aquí es la de la irrupción de dos nuevos partidos políticos en nuestro panorama electoral, Ciudadanos y Podemos.

No cabe duda de que la realidad política está evolucionando y que este nuevo siglo ha traído aires de cambio los cuales se están materializando en “grupos de presión” espontáneos (jóvenes de izquierdas) que anhelan su parcela de poder en la vida política.

En cualquier caso analizaremos a continuación cómo votan estos “jóvenes progresistas” y a quién votan para entender de una manera más sencilla la eventualidad de este tiempo.

 


Como podemos observar en la gráfica 3, los datos recogidos sobre participación política joven en España (entiendo por joven las edades comprendidas entre los 18 y los 35 años) en las pasadas elecciones generales respaldan lo argumentado al comienzo de este artículo. De los cuatro partidos que más representación obtuvieron, Unidos podemos y el Partido Socialista consiguen captar el voto joven de una forma más eficiente que sus rivales
del Partido Popular y de Ciudadanos. La formación morada junto con el Partido Socialista logran el respaldo de un 57% de los votos recogidos tras las pasadas elecciones, coalición la cual convence más a nuestros y nuestras jóvenes, sin embargo el PP y Ciudadanos estarían respaldados por apenas un 34% de los votos emitidos. Esta misma gráfica además nos muestra que los jóvenes de izquierdas presentan una mayor participación que los jóvenes de derechas los cuales se articulan bajo la formación política azul y naranja.

A pesar de esto, la juventud es crítica y exigente con sus representantes y en este sentido no se cumple lo que hemos observado anteriormente. Si preguntamos a nuestros jóvenes que líder político consigue convencer más sorprendentemente el sesgo ideológico no es tan determinante, a pesar de que el secretario general de Podemos consigue afianzarse.

De entre nuestros líderes políticos, los jóvenes muestran una menor desaprobación hacia el de Ciudadanos y Podemos, lo que respaldaría el argumento de la diferencia de participación electoral de este sector de la sociedad entre 2011 y 2015 cuando aparecieron en el escenario estados dos formaciones. Por otro lado, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez obtienen un mayor grado de desaprobación respecto a los otros dos candidatos.

En conclusión, la gente joven que más participa tiene un sesgo ideológico de izquierdas y vota a partidos progresistas como Podemos o Partido Socialista. Del otro lado aparece el grupo minoritario de jóvenes que votan a partidos de la derecha del espectro político o conservadores como el Partido Popular o Ciudadanos. Esta juventud a la que hemos hecho referencia en el artículo pertenece a un grupo social muy amplio y diverso, la edad comprendida entre los 18 y los 35 años abarca tanto a personas que se encuentran cursando estudios y que pretenden un cambio político que mejore su situación, como a personas que han entrado en la vida laboral y que aspiran a tener mejores condiciones, por lo que la heterogeneidad del voto se explica en este contexto. Además es interesante señalar en este sentido que la gente joven se muestra más a favor de un sistema político multipartidista y plural que uno bipartidista, siendo este el nuevo acontecimiento que marcará el devenir de nuestro sistema electoral en un futuro próximo.