Celia Morillo García.

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Diagonal conservadora: contextualización histórica

En las elecciones generales de 1982 se produjo lo que algunos autores denominan como el “gran terremoto electoral”, en las cuales el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) alcanzó 202 escaños de los 350 totales, seguido de lejos por Alianza Popular (AP), el precedente del Partido Popular (PP). A pesar de que puede pensarse que estas elecciones nos quedan ya muy lejos, creo que es importante señalar que en este punto pudo empezar a fraguarse lo que aquí voy a llamar la “diagonal conservadora” española. Me explico; a pesar de que estos comicios constituyeron el inicio de la etapa de hegemonía del partido socialista, varios puntos del mapa optaron por dar su voto a AP, como se ve en el mapa 1. En las siguiente elecciones, las provincias en las que AP se constituye como primera fuerza política son prácticamente las mismas que en los anteriores comicios. Fue en las elecciones de 1989 en las cuales este embrión de diagonal empieza a tomar fuerza, extendiéndose por prácticamente toda la comunidad autónoma de Castilla y León. Es en 1993 cuando el PP (AP se había refundado en 1989 y había pasado a denominarse Partido Popular), presidido por José María Aznar, consiguió alrededor del 35% de los votos y más de 8 millones de apoyos electorales, y es también en estos comicios en los que se puede ver claramente la diagonal conservadora, que abarca desde Galicia, Castilla y León, Madrid, Valencia y Murcia (mapa 2).

En las dos siguientes citas electorales, 1996 y 2000, dicha diagonal no hizo más  que aumentar, hasta ocupar casi la totalidad del mapa español, con las excepciones de Cataluña, País Vasco y algunas provincias andaluzas. No será hasta 2004 cuando volvamos a ver de nuevo la diagonal conservadora (mapa 3), debido al giro hacia la derecha del PP que trajo como consecuencia la victoria del PSOE de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero. En los comicios del año 2008, el PSOE aumenta sus apoyos pero dicha diagonal se mantiene (mapa 4), y no será hasta las próximas elecciones cuando comience a desdibujarse debido al aumento de  enorme  magnitud que experimentó el PP en las elecciones de 2011.

Diagonal conservadora, ¿realidad o azar?

Actualmente el PP cosecha apoyos que se extienden mucho más lejos de la llamada diagonal, pero, ¿existe realmente esta diagonal más o menos extensa  pero  constante desde 1993, o su conformación es puro azar?

Para intentar arrojar algo de luz al respecto se va a hacer uso de datos de la Encuesta Social Europea (ESS) relativos a la cuarta ola (año 2008). El por qué de elegir este año se debe a que los comicios celebrados en el momento de dicha encuesta fueron altamente competitivos, por tanto, ¿qué características presentaba el electorado del PP en estas comunidades y en ese momento? ¿Comparte características entre sí la llamada diagonal conservadora? ¿Cuánto de alejadas están esas características de la media del electorado español para aquel momento?

En primer lugar, ¿cuál es la edad media de los apoyos que recibe el PP en estas regiones? Los datos para estas comunidades autónomas van desde los 43 años en Murcia hasta los 59 para Galicia, que presenta la media de edad más alta. Para el resto de regiones las medias son de 45 años en Valencia, 49 en Madrid y 57 en Castilla y León (datos ESS). Por tanto, las medias de edad en estas regiones son similares, ubicadas en la horquilla de 43 a 59 años. Queda lejos de estas medias un grupo esencial: los jóvenes.

Respecto  a  la  situación  media  en  el  eje  izquierda-­‐derecha  del  electorado  del partido popular en las comunidades autónomas que conforman esta diagonal, según la gráfica 1, nos encontramos con que Galicia se encuentra situada en el 6,6; Castilla y León en el 7; Madrid se sitúa en el 6,9, Valencia 6,8; Murcia se sitúa en el 6,1. La media para todo el electorado español en ese mismo momento era del 4,5, muy alejada de todas las medias pertenecientes al electorado del PP en las regiones estudiadas.

La siguiente variable examinada será la religiosidad. Durante estos años, la jerarquía eclesiástica optó por defender posiciones contrarias a las llevadas a cabo por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero durante su primera legislatura, llegando incluso a pedir el voto de los católicos para el PP. Los cambios en política educativa y, sobre todo, la concesión del matrimonio a las parejas homosexuales, provocaron a su vez una férrea oposición del PP. ¿Se reflejó esto en el voto? En la gráfica 2 se observan dos variables, por un lado la frecuencia de asistencia a misa, y por otro la frecuencia de rezos. En ambas variables la media del electorado español es muy similar a la de las comunidades de la  diagonal  estudiada, con dos excepciones: Galicia y Castilla y León, que muestran una práctica religiosa mayor que el resto de comunidades.

Las dos últimas variables son relativas al contexto político y económico. Por un lado, la satisfacción con el estado de la economía de aquel momento, y por otro, la satisfacción con el gobierno nacional. En ambas variables se observan patrones contrarios a los de la gráfica sobre religiosidad; Galicia y Castilla y León muestran un nivel de satisfacción similar a la media del electorado español, mientras que las demás comunidades autónomas que conforman esta diagonal muestran un descontento más que manifiesto hacia el estado de la economía y hacia el  Gobierno, pudiendo haber influido tal insatisfacción a la hora de orientar su voto.

Conclusiones

A pesar de que desde que apareció en 1993 esta diagonal conservadora sus límites no se han mantenido en los mismos lugares, ha abarcado de forma ininterrumpida a las comunidades autónomas de Galicia, Castilla y León, Madrid, Valencia y Murcia. En otras palabras, sus límites han cambiado, pero para extenderse aún más y no para disminuir o desaparecer.

A la vista de los datos de la ESS, parece que la variable que muestra resultados más robustos en  esta diagonal conservadora  es  la  situación  dentro  del  eje  izquierda-­‐ derecha, lo que sería indicativo de la preponderancia del clivaje ideológico por encima de otros como el religioso. Además, esto explicaría el voto al PP y no al PSOE, ya que en estas regiones la posición media de este electorado está claramente en la derecha. Tanto la religiosidad como las variables relativas al contexto político y económico del momento, muestran resultados dispares dependiendo de la comunidad autónoma.

En definitiva; esta diagonal existe, pero queda mucho que estudiar sobre ella.

 

Bibliografía
  • Montero, Jose Ramón y Lago, Ignacio. 2008. Elecciones Generales 2008. Centro de Investigaciones Sociológicas.
  • Cordero, Guillermo. 2014. Religiosidad y voto en 34 democracias europeas.