Por Sergio Lorenzo Hernando

 

Resulta interesante observar los datos facilitados por el CIS de las últimas elecciones a nivel nacional que se celebraron en 2015, especialmente en el aspecto referido a la valoración y al voto del electorado a los líderes de los principales partidos.

Como es de notar, el voto masculino y femenino hoy en día actúan de forma muy similar. No obstante, se pueden ver ciertas diferencias de sexo en el voto de algunos de los principales partidos políticos nacionales y en especial de sus líderes. El caso más singular de todos ellos es el de Podemos, en el que se ve una clara diferencia de género en los resultados post electorales de las últimas elecciones y con ello la falta de confianza a su líder por parte del electorado femenino. En este resultado post electoral, se puede apreciar que el partido liderado por Pablo Iglesias pierde fuerza y apoyo dentro del electorado femenino en comparación a los otros partidos.

Como bien afirma el anterior gráfico, dentro de los votantes de Podemos existen más votos masculinos que femeninos en comparación con los otros tres grandes partidos. El objetivo de este post es observar y analizar que esta desigualdad de género electoral se debe a la figuradel líder del partido. Pero, ¿Cuál es el problema por el que las mujeres confían menos en Pablo Iglesias?

Antes de responder a esta pregunta, resultaría interesante observar el siguiente gráfico respecto a la valoración política que recibe Pablo Iglesias entre sus votantes divididos por el sexo. En él se aprecia como la mujer valora de forma más negativa al líder de Podemos respecto al hombre.

Un argumento sólido que puede explicar esta pregunta está relacionado con el discurso del político. Si nos centramos en el discurso que emplea Pablo Iglesias en sus mensajes, vemos como éste es agresivo, y en situaciones debido a ciertas expresiones un tanto “machista”. Al emplear este discurso de carácter “imperativo” se ve duramente perjudicado electoralmente por cierto colectivo. Pero el foco del problema no se centra solo en el discurso, sino que también gira en torno a otros factores.

 

A parte del discurso “pablista” alejado en muchas ocasiones de los intereses y las exigencias femeninas, otro factor a tener en cuenta de este rechazo lo encontraríamos en la actitud del líder. La actitud “chulesca” que toma Iglesias en la Cámara y en diversas declaraciones, hace que quede fuera de lugar entre el electorado femenino, viéndole como un hombre un tanto “machito”. Pero en mi opinión, ha sido a raíz de las asambleas generales celebradas en Vistalegre cuando empezó a decaer la valoración de las votantes hacia el líder. Digo esto porque dejar en un segundo plano al que era su “mano derecha” Iñigo Errejón, político con una mayor valoración positiva por parte de ambos sexos que Iglesias, y romper relaciones con los “errejonistas” en la segunda asamblea general de Podemos, le perjudicó significativamente por dar un giro la acción política del partido.

 

Ese afán de protagonismo en la actitud y el rol tomado por Iglesias de ponerse al mando del partido de la forma en la que lo ha ido haciendo, hacen que gran parte del colectivo femenino vea en esto un factor incompatible con su voto. Respecto a la teoría de que la mujer siente un mayor rechazo por los cambios ya que es más reacia al riesgo (Eckel y Grossman, 2008, 518),  se puede afirmar que quedaría en contraposición con el caso peculiar que ocurre con el líder de Podemos. Digo esto porque en este caso, el rechazo se produce no por el cambio en la acción política del partido, sino debido a los dos factores (discurso y actitud), que Iglesias toma en Podemos.

 

A modo de conclusión, hay que destacar que el problema que presenta electoralmente de género el partido morado se centra claramente en su líder. Los dos factores explicados a lo largo del post, muestran como a través de estos, la mujer presenta un rechazo significante hacia la figura de Pablo Iglesias, líder que se sigue manteniendo en lo más alto de la cúpula del partido a pesar de perder cada vez más votos del colectivo femenino.

 

Bibliografía:

 

 

  • Eckel, Catherine C and Grossman, Philip, J: “Men, Women and risk aversión: experimental evidence”. Handbook of experimental economics

 

  • Jaime- Castillo, Antonio et al: New Parties and New Ways of Candidate Selection in Spain, in: The Selection of Politicians in Time of Crisi, eds. Xavier Coller et al., London 2018, pp. 1-26.