Cristina Reyero.

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#Veto

#Presupuestos

En la actual realidad política nos encontramos ante una situación inédita, pues tras 40 años de democracia y 12 legislaturas más tarde, el actual partido del Gobierno, el Partido Popular, cuenta con tan solo 137 diputados en el Congreso, lo que supone el grupo parlamentario que sustenta al gobierno más pequeño que ha habido jamás en la historia de la democracia española.

En la actual situación, la oposición tiene la capacidad de unirse para aprobar leyes que el Gobierno no quiera, e incluso podría llevar a cabo una moción de censura del presidente. Parece claro, por tanto, que la voluntad del Gobierno e incluso el Gobierno en sí mismo, podría pender de un hilo.

Y es aquí donde el tema se vuelve realmente interesante porque, ¿es suficientemente sólido el Ejecutivo, aunque no tenga una mayoría absoluta en el Parlamento? ¿Tiene la oposición y el debate en el Parlamento mayor peso como consecuencia de un poder legislativo fuerte? ¿O es por el contrario el Gobierno el que tiene la principal facultad de legislar sin necesidad de oír al resto de partidos representados?

Todas estas preguntas pueden resolverse desde el estudio de muchísimos elementos e instrumentos políticos. Dentro de esta diversidad, yo me dispongo a analizar el instrumento tan utilizado por el Gobierno en la presente legislatura, que está resultando muy efectivo para frenar las propuestas políticas de la oposición: el veto a las Proposiciones de Ley antes de que se lleven a la toma en consideración del Pleno y su posterior debate.

Una Proposición de Ley, al contrario que un Proyecto de Ley, es una iniciativa legislativa de origen diferente al gubernamental. El artículo 134.6 de la Constitución establece que “toda proposición o enmienda que suponga aumento de los créditos o disminución de los ingresos presupuestarios requerirá la conformidad del Gobierno para su tramitación.” Por tanto, si el Gobierno considera que la materia objeto de una Proposición de Ley afecta a los Presupuestos Generales del Estado, podrá vetarla haciendo que nunca llegue al debate parlamentario.

En lo que llevamos de legislatura, el PP ha llegado a utilizar un total de 49 veces el veto a las Proposiciones de Ley. Este veto se ha utilizado especialmente en materias que afectan a partidas presupuestarias que afectan a futuros presupuestos, y no directamente a partidas presupuestarias en vigor. Así, por ejemplo, ha vetado Proposiciones de Ley sobre la supresión de tasas judiciales, leyes sobre sanidad, sobre permisos de paternidad, sobre pensiones, sobre energía, sobre emprendimiento empresarial y como hemos dicho antes, de educación o laborales que podrían tener un impacto económico futuro, pero no en los presupuestos actuales (Flotats, 2017). De esta manera, se está produciendo un abuso del llamado “veto presupuestario” por parte del Gobierno para paralizar cualquier Proposición de Ley de la oposición, pues difícil sería encontrar una materia que no afectara en absoluto a los presupuestos del futuro.

Actualmente, el único órgano que tiene poder para paralizar el veto del Gobierno es la Mesa del Congreso que hasta el momento solo se ha opuesto al veto sobre dos Proposiciones de Ley del Grupo Parlamentario del PSOE, sobre la LOMCE y una modificación del Estatuto de los Trabajadores para mejorar las condiciones de los subcontratados. Para rechazarlo, ha utilizado el argumento de que el mismo, o bien no cumplía el Reglamento del Congreso o bien, no estaba suficientemente motivado. Esta decisión ha sido recurrida a través de un conflicto de atribuciones interpuesto por parte del Gobierno, alegando que esta decisión de la Mesa limita su poder ejecutivo (Garea, 2017). Es una pena que a día de hoy el Tribunal Constitucional no haya resuelto esta controversia y solo tengamos pronunciamientos contradictorios de hace más de diez años, como son la STC 223/2006 y STC 242/2006 (Giménez, 2017).

Los expertos en la materia consideran que esta situación es un síntoma más del llamado “parlamentarismo racionalizado”, en el que el Ejecutivo acaba por tener mucho más poder que el Legislativo. Aun cuando se tenía la esperanza de que, en un sistema político nuevo con más protagonistas en la escena política, hubiera mucha más tendencia a alcanzar pactos y acuerdos, se siguen imponiendo posturas que impiden que se aprueben leyes con las que el actual Gobierno no estuviera nunca de acuerdo.

Los vetos del Gobierno no responden a una lógica partidista, ya que ha vetado iniciativas de todos los Grupos Parlamentarios. Se han vetado también hasta doce Proposiciones de Ley de parlamentos autonómicos, entre los que se encuentra el de las Islas Baleares, Galicia, Cataluña o el Principado de Asturias.

Los diferentes Grupos han intentado en estas proposiciones plantear cambios presupuestarios que no afecten a los presentes presupuestos para evitar así que el Gobierno vete sus iniciativas por el mero argumento de la aplicación del artículo 134.6 CE que mencionaba antes. Sin embargo, el Gobierno ha continuado vetando basándose en el plan de estabilidad presupuestaria exigido desde Bruselas, que no solo afecta a los presupuestos del presente año, sino que además afectaría hasta 2020, cuando finaliza el mencionado plan.

Pero, ¿este instrumento ha sido utilizado en el resto de legislaturas de la democracia española? ¿Tiene su uso relación con el tipo de mayoría que ostente el Gobierno durante su mandato? En el siguiente Gráfico, se muestra una evolución del veto presupuestario desde la primera legislatura hasta el día de hoy:

Vemos así que el uso del veto presupuestario no ha sido un instrumento muy utilizado a lo largo de la democracia española. El gobierno de Aznar y el pasado gobierno de Rajoy, no lo utilizaron en ninguna ocasión y los demás lo usaron, pero no de manera excesiva como ha ocurrido en la actualidad, con un total de 49 vetos. Ni los Gobiernos que contaron con mayorías absolutas, ni los Gobiernos que tuvieron que pactar con los nacionalistas hicieron uso de esta herramienta de manera tan abusiva.

Todo ello es una muestra más de que la actualidad política de España y del sistema de partidos es una auténtica novedad para nuestros políticos, que parecen reacios al debate y la deliberación en el Pleno del Congreso, temerosos de que salgan adelante leyes totalmente opuestas a lo que marcan sus propuestas de Gobierno. Puede que esta nueva etapa política que parece no tener vuelta atrás, obligue a los partidos de nuestro sistema político a plantearse una vez más que hay que aplicar cambios a un sistema que parece que ya no funciona.

BIBLIOGRAFÍA                                                                                                   

ANNA FLOTATS, 2017. Récord de vetos del Gobierno: así ha frenado Rajoy 43 leyes en un año. Público.

Boletín Oficial del Congreso de los Diputados. Available: http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Publicaciones

Constitución Española. 1978.

EDUARD ROIG, 2018. Veto presupuestario, gobierno desamparado y Tribunal Constitucional. IDP.

EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS, Available: http://www.congreso.es

FERNANDO GAREA, 2017. Los letrados del Congreso rechazan los vetos del Gobierno. El País.

FERNANDO SANTAOLALLA LÓPEZ, 2018. Vetos del Gobierno a proposiciones de ley parlamentarias. El Notario del Siglo XXI.

ISABEL GIMÉNEZ SÁNCHEZ, 2016. El veto presupuestario del gobierno: ¿mecanismo de bloqueo parlamentario? El Periódico.

ISABEL GIMÉNEZ SÁNCHEZ. El control del Parlamento sobre el llamado «veto presupuestario» del Gobierno. Revista jurídica de Castilla y León, 2017, no 42, p. 76-101.

LAGO, M.Á.M., 2011. Notas sobre el veto presupuestario en las relaciones Gobierno-Parlamento. El Cronista del Estado Social y Democrático de Derecho, (21), pp. 52-63.

MIQUEL ALBEROLA, 2017. El Congreso aprueba limitar el veto del Gobierno a las iniciativas de la oposición. El País.

Reglamento del Congreso de los Diputados. 1982