Juan Peñas.

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El primer clivaje en el voto europeo se produjo en torno a la religión. Más concretamente surgió durante el conflicto entre el Estado y la Iglesia que tuvo lugar durante la Revolución Francesa, entre aquellos que defendían una organización política más laica y los que, al contrario, reclamaban un menor grado de secularización por parte del Estado. En los Países Bajos, a diferencia del caso francés, el conflicto generó un clivaje entre los sectores
católicos y protestantes de la sociedad. Lipset y Rokkan analizaron el posicionamiento de los votantes en sistemas de partidos, llegando a la conclusión de que con el tiempo las divisiones, generadas por estos conflictos “religiosos”, lejos de desaparecer, se vieron reforzadas tras el nacimiento de partidos políticos que se posicionaban en un bando concreto (pro-religión o pro-laicismo).

Sería interesante ver si el voto del sector de la sociedad más religioso favorece a partidos conservadores, en países donde la sociedad se posicionó preferentemente del lado religioso, o del lado laico. Para ello analizaremos datos de tres países: España (católico, en nuestro análisis será el representante del Sur de Europa, región caracterizada por un posicionamiento preferentemente religioso), Francia (también católico, representante de Centroeuropa y con tendencia laica) y Suecia (protestante, en este estudio representante del Norte de Europa).

Posteriormente, analizaremos como se posicionan los votantes católicos y protestantes en países europeos donde la fractura social surgió en torno a estas dos doctrinas del cristianismo, y no en torno a la división entre creyetes (de un credo mayoritario) y no creyentes. Para ello evaluaremos datos de Alemania, un país “mixto” donde las dos
religiones mayoritarias son, casi a partes iguales, el catolicismo y el protestantismo. El catolicismo es, en términos sociales y de igualdad de género, una lectura del cristianismo más conservadora que el luteranismo protestante; esperamos a priori un voto más conservador, por parte de los católicos, y más progresista por parte de sus compatriotas protestantes.

En el caso de Francia vemos como los dos partidos de derechas, el Front National y la Union pour un Mouvement Populaire, son votados por cerca de un 70% de ciudadanos religiosos (la mayoría de ellos católicos) sobre el total de sus votantes, mientras que el Front de Gauche y el Parti Socialiste francés, los partidos más representativos de la izquierda, tienen entre ambos una media del 42,9% de votantes religiosos; casi el 30% más de votantes religiosos en la derecha que en la izquierda.

En España además del eje nacional, hemos añadido el eje regionalista, analizando el comportamiento del voto en de Cataluña y País Vasco, para ver si también en los movimientos nacionalistas repercute la religiosidad del votante sobre su elección de partido durante los comicios. A nivel nacional, el Partido Popular cuenta con un 89% de religiosos (mayormente católicos) entre sus votantes, mientras que el PSOE cuenta con un 67,7% de creyentes en sus filas (más de 20 puntos porcentuales de diferencia); no obstante, ambas cifras son elevadas y reflejan claramente el posicionamiento religioso del conjunto de la sociedad.

En Cataluña, Convergencia i Uniò, partido nacionalista democristiano, cuenta con un 58,8% de votantes religiosos, frente a un 25% en el caso de Esquerra Republicana de Catalunya; cifras relativamente bajas comparadas con las que acabamos de ver a nivel nacional, lo cual refleja la menor tendencia religiosa de la sociedad catalana, pero los
votantes católicos mantienen su preferencia por el partido conservador.

En el País Vasco, el 76,9 % de los votantes del Partido Nacionalista Vasco (partido nacionalista de derechas y raíz católica) se consideran religiosos, frente al 14,3% en el caso de AMAIUR; encontramos una brecha abismal (más del 60% de diferencia proporcionalmente) entre la derecha e izquierda en la región vasca, donde un partido nacionalista monopoliza el voto católico.

En Suecia, los dos partidos predominantes de derechas son el Kristdemokraterna (Demócratas Cristianos) y el Moderata samlingspartiet. Vemos como el partido democristiano aglutina casi todo el voto religioso (mayoritariamente protestante) del país; el 84% de sus votantes se consideran religiosos. Los otros tres partidos cuentan con un escaso porcentaje de creyentes en sus filas, incluyendo el partido conservador Moderata
samlingspartiet. No obstante, vemos como el Vänsterpartiet (Partido de Izquierda) cuenta con el menor número de fieles entre sus votantes; tan solo el 23,8% de ellos se consideran religiosos; un partido monopoliza el voto protestante y el voto de ciudadanos protestantes a la opción de izquierdas es muy bajo.

Para el caso alemán nos centraremos en el voto por parte de los votantes cristianos, para atender a la tendencia de voto según sean católicos o protestantes. El partido mayoritario de derechas, el CDU/CSU, cuenta con casi un 50/50 de proporción de votantes católicos y protestantes. Sin embargo, el partido de izquierdas, el SPD, cuenta con más de un 23% más de protestantes (67,1% de los votantes cristianos) que de católicos (representan un 38,3%). Se cumple parcialmente la hipótesis planteada al respecto, ya que los votantes protestantes favorecen más a los partidos de izquierdas (en el caso del SPD), aunque no se cumple del todo para el CDU/CSU que se configura como un partido transversal, donde la mitad de los votantes cristianos son protestantes y la otra mitad católicos (ganan por un escaso margen).

 

CONCLUSIÓN:
A modo de conclusión podríamos afirmar que, con ciertos matices, el voto religioso está más ligado al voto conservador (como demuestran España y sus regiones, Francia y Suecia), y asimismo el voto protestante es menos conservador que el voto católico, como inferimos de los datos de Alemania. Además de estas dos conclusiones, se
observa en el País Vasco y Suecia una cuasi monopolización del voto religioso por parte de un único partido; en el caso de ambos partidos, desde su nacimiento, han tenido una raíz cristina muy acusada.

Con las teorías de la modernización y el aperturismo evolutivo de los partidos – para ajustarse a la realidad social del momento -, la religión ha perdido influencia en el voto de los ciudadanos. No obstante, en Europa sigue siendo relevante como mecanismo generador de clivajes.

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Archivo (2014). [Fotografía]. Recuperado de http://www.libertaddigital.com
  • Cordero, G. «La activación del voto religioso en España (1979-2011)». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 147: 3-20.
  • Cordero, G. «De los clivajes sociales al voto religioso en Europa». Revista de Estudios Políticos, 164: 213-236.
  • European Social Survey. “Data and documentation, ESS7-2014, ed.2.1, ESS8-2016, ed1.0.” http://nesstar.ess.nsd.uib.no/webview/ (Consultado el 2-10-2017).
  • Lipset, S. M., y Rokkan, S. (1967): Party systems and voter alignments: cross-national perspectives. New York: The Free Press.