Yago Rodríguez Palao.

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Históricamente la izquierda ha sido considerada más inmiscuida en los asuntos públicos que la derecha, que relevándolos a un segundo plano, se ha centrado más en el terreno individual. Es lógico presuponer entonces que la izquierda tiene una participación electoral más alta que la derecha. Pero, como a menudo pasa, los datos reflejan una realidad distinta.

Podemos encontrar respuesta a esta aparente contradicción en la tipología de ciudadanos realizada por Barnes & Kaase,(1979) Political Action[1]. Según la cual encontraríamos ciudadano activos e inactivos. El ciudadano inactivo muestra un interés político nulo, y por lo tanto ni participa en política ni se identifica con valores ideológicos. Por otro lado, entre los ciudadanos activos, podemos hallar al conformista que tomaría parte únicamente de procedimientos electorales. El reformista intervendría además, de manera puntal y excepcional, en otras formas de participación no usuales. Encontramos también al activista, el cual usaría todos los medios, convencionales y no convencionales,  al alcance de su mano. Y finalmente al contestatario, que a diferencia de el anterior se centraría fundamentalmente en los procedimientos no convencionales.

Los datos (gráfico 1) muestran una relación entre autoubicación ideológica y participación electoral, encontrando una excepción en los puntos intermedios (4 y 6) que muestran índices de participación muy similares. Para el resto de los grupos existe una diferencia porcentual de entre el 4 y 6%, siempre mayor en la derecha, llegando a un pico de 9% entre los extremos de derecha e izquierda. Se entiende esto a través de una derecha mucho mas cohesionada y capaz de atraer y movilizar a un electorado fiel y estable respecto a la incapacidad de hacer lo propio por parte de la izquierda.

 

Pero también se puede aducir a que el electorado de derechas está menos informado sobre política, debido al alto coste que requiere profundizar para el poco beneficio que se obtiene. Y puesto que como hemos dicho, la derecha piensa mucho más en términos individualistas y económicos, no es sensato asumir dichos costes si no conllevan apenas beneficio. Se entiende entonces que mientras los partidos de izquierda reciben mucha crítica por parte de sus votantes, no lo sufren así los partidos de derecha. Explica también que la derecha utilice más este mecanismo electoral, cuyo coste es comparadamente pequeño, que otros modos de participación no electoral, con costes mayores.

Otro factor explicativo es que la izquierda se muestra mucho más reacia a asumir un buen funcionamiento de la democracia, lo que hace focalizar sus esfuerzos de forma paralela a esta, utilizando otros canales de influencia como la participación no electoral (gráfico 2). Esto en la derecha no ocurre en tal grado, pues, a pesar de que existe una clara excepción, la de los ubicados en la extrema derecha, quienes consideran que el funcionamiento de la democracia es mala a unos niveles similares a los sectores situados más a la izquierda, su participación electoral apenas se resiente, contrariamente a lo que sucede en los sectores de la izquierda.

 

 

Por lo tanto en el caso de la izquierda la visión del funcionamiento de la democracia sí que parece influir más a que acabe buscando otras vías, manifestándose bastante más de lo acostumbrado por la derecha. En el caso de los situado en el extremo de esta derecha, y a pesar de sus reivindicaciones, siguen siendo un electorado estable, seguramente a consecuencia del denominado “voto útil”.

Hemos querido analizar de forma separada la actitud de aquellos situados justo en el centro de la escala ideológica. Podemos observa como son, con mucha diferencia los que menos participan electoralmente (un 7 % menos que el segundo que menos lo hace). Esto encuentra su explicación en que es aquí donde se encuentra la desafección, la decepción, el desinterés, el descontento… La percepción de que todos los partidos son iguales, y que su voto no cambia nada. Lo cual sintoniza con los altos niveles de percepción negativa sobre la democracia, que sin llegar a los niveles de aquellos situados en los extremos, son ampliamente superiores a los más próximos al centro (gráfico 2).

Mucho más esclarecedores son los resultados obtenidos respecto a la intervención en manifestaciones (gráfico 1), en el que la izquierda resulta participar en torno al doble y el triple más que la derecha. Mientras que la izquierda suele acudir a manifestaciones de toda índole política, la derecha se centra en manifestaciones orientadas en los clivajes, principalmente los relacionados con el clivaje Iglesia-Estado (aborto, matrimonio homosexual…) y centro-periferia (nacionalismos catalán o escocés), claro ejemplo de este lo observamos en el conflicto catalán donde las derechas de ambos lados, están teniendo una participación altísima en manifestaciones.

A través de esta tipología descrita por Barnes & Kaase nos atrevemos a afirmar que: en primer lugar, en el punto intermedio de la escala ideológica predominan los sujetos inactivos. Que mientras en la izquierda predominan los dos últimos tipos de individuos referidos por los autores, el activista y contestatario, en la derecha prevalecen los dos primeros arquetipos de sujetos activos, el conformista y reformista. Finalmente, bien es cierto que encontramos en la derecha una clara excepción, la de aquellos localizados en el extremo, donde destaca también una cantidad considerable de sujetos activistas y en menor medida de contestatarios. Esto se explica si se atiende a que entre estos individuos se encuentra la extrema derecha, mucho más reivindicativa y antidemocrática que la derecha general.

Decía Robert A. Dahl – “La participación política es la voz de los ciudadanos. Si los ciudadanos no hablan, los políticos no oirán nada. Y si unos hablan más alto que otros, prestarán más atención a los primeros”. La cuestión es ¿se escucha más a los electores o a los manifestantes?

 

Referencias:

  • [1] Barnes, S.H. & Kaase, M. (1979). Political Action: Mass Participation in Five Western Democracies. Beverley Hills and London: Sage Publications.