Marina Arias.

#SatisfacciónDemocracia

#Podemos

El aumento del sentimiento de insatisfacción con la democracia de los ciudadanos ha aumentado tras la crisis de 2008. No obstante, existen algunas diferencias entre los votantes de los distintos partidos que vamos a estudiar en este post. Además, observaremos si los nuevos partidos, y especialmente, Podemos, han logrado los votos de los más insatisfechos.

Contextualización

La Gran Recesión de 2008 ha hecho encender todas las alarmas de los medios de comunicación, que advierten de una crisis de la democracia en España.

Las políticas de recortes del PP, los escándalos de corrupción de las élites políticas, las altas tasas de desempleo, y un largo etcétera han llevado a que algunos analistas se planteen cómo afecta la situación económica del momento a las actitudes de los ciudadanos hacia la democracia (Pérez-Nievas et al., 2013). ¿En qué medida se ha producido un descenso de la satisfacción de los ciudadanos con el funcionamiento del sistema?. En este post observaremos la diferencia respecto a esta cuestión entre votantes de los distintos partidos, incluyendo a las nuevas fuerzas, Podemos y Ciudadanos, que, debido a la escasez de datos, no habían sido objeto de análisis en otros estudios anteriores.

Es de esperar que aquellos más insatisfechos con el sistema sean más proclives a votar a los nuevos partidos. Según Charte (2015), la prensa internacional apunta que los partidos tradicionales pierden votos a favor de los nuevos partidos por el descontento popular con la situación económica tras la crisis de 2008. Otros autores apuntan que la crisis económica abrió una “ventana de oportunidad” para los nuevos partidos, que lograron apoyo de la ciudadanía descontenta (Cordero et al., 2018). Concretamente, se habla de Podemos como el partido “portador de la ira popular” (Ferrándiz, 2014). Se cree que Podemos es el partido que más ha logrado conquistar a esos ciudadanos más insatisfechos, que sienten que los viejos partidos “no les representan”. Concretamente, Romero (2016) afirma que los votantes del PP y PSOE se sienten más satisfechos con la democracia que los votantes de Ciudadanos, y especialmente los de Podemos.

¿Aquellos más insatisfechos con el sistema votan más a Podemos y Ciudadanos?

Antes de observar si es cierto que Podemos y Ciudadanos captan a los votantes más insatisfechos, hay que señalar que el grado de satisfacción con el funcionamiento de la democracia es un indicador de la insatisfacción política, fenómeno más amplio que se refiere a la evaluación negativa que hacen los ciudadanos del rendimiento del régimen y de las políticas públicas de los gobiernos. (Magalhães, 2013).

Según la mayor parte de la literatura, el grado de insatisfacción política es resultado de factores a corto plazo relacionados con la eficacia del gobierno o la situación económica, y que, por tanto, a consecuencia de la crisis económica de 2008 se han disparado los niveles de insatisfacción política en España (Magalhães, 2013; Montero y Torcal 2013; Pérez-Nievas et al., 2013).

Por ello, vamos a observar el grado de satisfacción con la democracia de los votantes de los distintos partidos antes de la crisis, después de su inicio, y actualmente tras las últimas elecciones generales.

En la Figura 1 podemos observar en los tres partidos una ligera mayoría de votantes que se sienten muy o bastante satisfechos con la democracia, respecto a los poco o nada satisfechos. Además, el PSOE es el partido con mayor número de votantes muy o bastante satisfechos con la democracia (62,5%). Esto se explica porque los votantes del partido ganador, en este caso el PSOE que ganó las elecciones generales en 2004, se sienten más satisfechos con la democracia ya que creen que sus preferencias serán más consideradas en la acción del gobierno (Delgado, 2015; Delgado y López, 2011). Siguiendo esta lógica, los votantes de los demás partidos perdedores, PP e IU, se sienten menos satisfechos con la democracia, siendo los valores entre los dos partidos muy próximos (45,5 % en el caso del PP, y 48,4 % en el caso de IU).

La figura 2 muestra el grado de satisfacción con la democracia de los votantes en el año 2012. Este es el momento más duro en España de la crisis económica iniciada en 2008, caracterizado por la implementación de las políticas de austeridad del gobierno del PP, que gana las elecciones generales de 2011.

Llama la atención el hecho de que, a diferencia de la Figura 1, en todos los partidos el porcentaje de votantes poco o nada satisfechos con la democracia es muy superior a los que se sienten muy o bastante satisfechos. Esto corrobora, como apuntábamos más arriba, la idea de que existe una relación entre la situación económica de un país y los niveles de satisfacción con la democracia de sus ciudadanos.

Por otro lado, si bien es cierto que los votantes del partido ganador, el PP, son los que muestran mayores niveles de satisfacción (39,7%), las diferencias respecto a los votantes del segundo partido, en este caso el PSOE, son muy reducidas (35,3%). Esto debilita la tesis de que los votantes del partido ganador están más satisfechos con la democracia que los votantes de los demás partidos. Los factores contextuales como la situación económica pueden tener un efecto mayor sobre los niveles de satisfacción con la democracia de los votantes en todos los partidos.

Pero lo más destacable es que IU es el partido con un mayor porcentaje de votantes poco o nada satisfechos con la democracia. De hecho, la diferencia con respecto al PSOE, el otro partido perdedor, es exorbitante, pues frente al 64,7% de insatisfechos en el PSOE, la cifra asciende al 85,5% en el caso de IU. Según Delgado (2015), existen diferencias entre los votantes de los partidos perdedores. Los votantes de un partido perdedor que ha conseguido ganar las elecciones en momentos anteriores se muestran más satisfechos con la democracia que los de un partido perdedor que nunca ha llegado a gobernar. No obstante, es evidente que existen más razones que expliquen el gran porcentaje de votantes insatisfechos de IU. Entre ellas, y dejando a un lado variables sociodemográficas, Delgado (2015) plantea que la insatisfacción de estos votantes también podría esconder una crítica al sistema electoral español, que genera unos efectos de sobrerrepresentación del partido ganador a costa de la infrarrepresentación de los partidos perdedores. Además, esta infrarrepresentación afecta en mayor medida a los partidos de centro-izquierdas e izquierdas como en el caso de IU, debido al sesgo conservador del sistema español, que favorece a los partidos de derechas y centro-derecha.

Por último, la Figura 3 incluye los nuevos partidos que irrumpen en el Parlamento en las elecciones generales de 2015, Podemos y Ciudadanos.

En principio, podríamos decir que se cumple la tesis del partido ganador, ya que el PP es el único partido con un mayor número de votantes que se siente muy o bastante satisfechos con la democracia (54,5%), superando además al número de votantes que se sienten poco o nada satisfechos (45,5%). En el resto de partidos el número de votantes que se sienten poco o nada satisfechos con la democracia es mayor que los que se sienten muy o bastante satisfechos.

Sin embargo, hay que destacar varias cuestiones. Hay que tener en cuenta que las elecciones de 2016 son diferentes a las elecciones de años anteriores en tanto que, ante la imposibilidad de investir a un presidente del gobierno tras las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, se disuelven las cámaras y se convocan nuevas elecciones en junio de 2016 en las que PP gobierna con la mayoría más pequeña de toda su historia. Por tanto, en realidad en 2016 no podemos hablar de un “partido ganador”, pues los resultados electorales obligan a la negociación entre fuerzas políticas para posibilitar que algún partido llegue al gobierno. Por otro lado, los votantes de Unidos Podemos (coalición formada por Izquierda Unida y Podemos), son los que más se sienten poco o nada satisfechos con la democracia (72,7%). Pero no es así en el caso del otro nuevo partido, Ciudadanos, que tiene un menor número de votantes insatisfechos (55,5%) que el PSOE (56,8%). Por tanto, los votantes de los nuevos partidos, al menos en el caso de Ciudadanos, no se sienten más insatisfechos con la democracia que los de los viejos partidos. Incluso podemos observar que los partidos de derechas y centro-derecha, PP y Ciudadanos, muestran un mayor número de votantes satisfechos con la democracia que los partidos de centro-izquierda e izquierda, PSOE y Podemos.

Conclusiones

La insatisfacción política de los españoles ya venía mostrando valores altos antes de la Gran Recesión de 2008. Sin embargo, es en 2012, momento álgido de la crisis, cuando existe un mayor número de insatisfechos con la democracia. En cuanto a los electores, parece cumplirse la tesis de que los votantes del partido ganador se sienten más satisfechos, y que, en principio, el color del partido que gobierna no parece estar asociado a cambios en la insatisfacción con el régimen.

Por otro lado, en 2016 no encontramos evidencia de que los nuevos partidos hayan triunfado por los votos de los más descontentos. Se puede apreciar, además, que en los partidos de izquierdas el número de votantes insatisfechos es mayor que en los de derechas. Quizás esto indique una relación entre la insatisfacción con la democracia y la ideología a explorar en futuras investigaciones.

Por último, sí parece que Podemos reúna a los votantes cuya valoración del sistema es más crítica, siendo el partido líder en número de votantes insatisfechos con el funcionamiento de la democracia.

 

Bibliografía

Cordero, G., Jaime-Castillo, A., Coller, X. (2018). New Parties and New ways of Candidate Selection in Spain. En Cordero, G., Jaime-Castillo, A., Coller, X. (Eds.), The selection of Politicians in Times of Crisis, Routledge Research on Social and Political Elites.

Delgado, I., López, L. (2011). Actores y comportamiento político (1ª ed.). Madrid: UNED

Delgado, I. (2015). La satisfacción con la democracia en España: ¿qué efectos genera ganar o perder en elecciones generales?. Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas, 14(2), 9-32. Recuperado de http://dx.doi.org/10.15304/rips.14.2.2742

Montero, J.M., Gunther, R., Torcal, M., & Menezo, J. (1998). Actitudes hacia la democracia en España: legitimidad, descontento y desafección. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 83, 9-49. doi:10.2307/40184120

Montero, J.M., Torcal, M. (2013, junio 14). No es el descontento, es la desafección. El País. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2013/06/11/opinion/1370978768_828729.html

Pérez-Nievas, S., et al (2013). Los efectos de la crisis económica en la democracia española: legitimidad, insatisfacción y desafección. (Informe de proyecto de investigación). Universidad Autónoma de Madrid.

  • Webs y blogs:

Charte, M. (2015). La prensa europea levanta acta del “golpe al bipartidismo” en España. Recuperado de http://blog.rtve.es/internacional/2015/05/elecciones-municipales-autonomicas-prensa-europea-.html

Ferrándiz, J.P. (2014). Un vuelco electoral ¿transitorio?. Recuperado de http://metroscopia.org/barometro-electoral-noviembre-2014/

Magalhães, P. (2013). ¿Son las democracias inmunes a la inefectividad de las políticas?. Recuperado de https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/democracias-inmunes-inefectividad-politicas_6_140395963.html

Romero, M. (2016). ¿Cuáles son hoy las claves del malestar político?. Recuperado de https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/hoy-claves-malestar-politico_6_585551466.html