Libertad Ruiz Soto.

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¿Es realmente este clivaje el que explica el cambio de comportamiento electoral en Francia? ¿Podemos hablar de una “muerte de ideologías”?

Desde pequeños somos testigos de cómo se etiqueta a las personas según su ideología, y, acostumbrados a expresiones coloquiales como “ese/a es un rojo/a” o “este/a es un/a facha” tendemos a vincular a los demás hacia una ideología: o para la izquierda o para la derecha. “El centro no existe” afirman muchos con el fin de buscar realmente en qué lado de la línea ideológica se encuentra una persona.

La división izquierda- derecha no va a desaparecer, pues esta forma parte de nuestro ADN social y su capacidad para explicar el comportamiento electoral de nuestra sociedad es innegable. Claro está que la izquierda tiene asociados unos valores y la derecha otros, y cada persona según su percepción de la realidad estará de acuerdo o bien con unos o bien con otros. Pese a esto, algunos politólogos, empeñados en que otros sucesos mueven desde hace un tiempo el comportamiento político de las personas, piensan que ahora el papel esclarecedor de este comportamiento lo tiene el clivaje mundialización- antimundialización, apertura- cerramiento, cosmopolitismo- nacionalista…

Para explicar esta nueva pauta en la realidad política, algunos teóricos han centrado su atención en el éxito que han tenido algunos partidos políticos que promueven unos ideales antieuropeistas. Así pues, fijaré mi análisis en el auge del partido de extrema derecha de Francia: Frente Nacional.

El partido de Marine Le Pen, desde 2007 hasta las recientes elecciones de Francia, ha experimentado un incremento de apoyo a su partido, pues de no tener casi relevancia en cuanto a votos se refiere en 2007, se ha convertido en tercera fuerza política en 2012 y en segunda en 2017. Según los defensores del clivaje mundialización- antimundialización, este cambio en los resultados de las elecciones se debe a que la población francesa votante de este partido no ha aceptado las consecuencias que trae consigo la globalización (reformas laborales deshumanizadas, multiculturalismo, etc.). En concreto, este partido se centra en favorecer políticas racistas (V.gr reducir la inmigración o que solo puedan ser funcionarios los franceses), que con la crisis de los refugiados han tenido su aquiescencia en la población que ahora se posiciona de parte de este partido ultraderechista. Dichas políticas junto con la mencionada crisis llevan al partido a querer instaurar, de haber ganado las elecciones, unas medidas anti mundialistas, como salir de la Unión Europea.

El éxito de partidos como este, para los férreos defensores de este nuevo clivaje, ha supuesto un logro, puesto que según ellos queda relegado a un segundo plano la división izquierda- derecha que hasta ahora movía a la política francesa y dicho clivaje sería el que explicaría el comportamiento político.

Si esto fuera así, una de las variables que dilucidaría este cambio en las elecciones francesas sería el aumento de rechazo a los inmigrantes por parte de la población francesa, es decir, debe haber una correlación positiva entre aumento de racismo y aumento de voto en partidos euroescépticos, en este caso Frente Nacional. Veamos con datos si esto se cumple:

Como se ve en los gráficos, desde 2006 hasta 2016 ha habido un descenso del rechazo a los inmigrantes. Resulta relevante, para contradecir a estos teóricos, que ha pasado lo contrario a lo que se esperaría. El 2006, año precedente a las elecciones francesas donde Frente Nacional apenas tenía relevancia, es el año de los tres analizados donde peor ve la población el hecho de que haya inmigrantes en Francia. Al contrario, en los años 2012 y 2016, donde empezó a experimentar este gran aumento de votantes es cuando los franceses tuvieron una mejor percepción de la llegada de inmigrantes. De hecho, ha ido aumentando año a año esta visión optimista de la convivencia con los inmigrantes. (En 2006 un 58.1% lo veían como algo bueno para el país; en 2012 aumentaba a 60.8% y en 2016 a 66.4%). Por tanto, no se da está relación positiva que serviría a los abogados de este nuevo clivaje. Más bien les desvirtúa puesto que no explica el auge de este tipo de partidos.

Que los inmigrantes podrían perjudicar según algunas personas a la economía del país podría ser un generador de votantes de partidos de este tipo, por ello, voy a analizar si ha aumentado el pensamiento negativo sobre esto:

De nuevo, podemos comprobar como el año precedente al que Marine Le Pen se posicionó como segunda fuerza política había menos propensión a creer que la llegada de inmigrantes eran perjudiciales para la economía del país, así, esta variable tampoco explicaría el apoyo a este tipo de partidos que detestan la mundialización.

De todo esto podemos deducir que, la división izquierda- derecha sigue y seguirá estando presente en nuestra sociedad, y respecto de este clivaje del que venimos hablando podríamos decir con convive en la sociedad política. Es decir, podría ser que la sociedad francesa no solo se estructure en una estructura (la ideología) sino también en la estructura de considerarse o no europeístas. Algo parecido a lo que el autor Fernández Albertos escribía sobre el País Vasco, donde la sociedad elige su partido en torno a dos dimensiones (ideología y nacionalismo), no obstante, el peso del clivaje de la mundialización no parece, según los datos estudiados que pueda ser un móvil capaz de explicar el comportamiento electoral.

Recapitulando y dicho de forma más simple podríamos concluir que pese a que ha habido un cambio en el comportamiento electoral en Francia, este no podría ser explicado a través del clivaje de la mundialización- antimundialización, pues el análisis de los datos no se cumple como para explicar este cambio en la política francesa. Por lo que, no se puede hablar de una “muerte de las ideologías” puesto que, hasta hoy, la capacidad explicativa de la división izquierda- derecha es determinante en nuestra sociedad.

 

BIBLIOGRAFÍA: