Miguel Gutiérrez Sánchez.

#Inmigración

#Voto

En general existe un cierto consenso en torno a las actitudes de la población española ante la inmigración. Diversos politólogos así lo han mostrado en estudios y trabajos recientes, que muestran como la población española presenta, en general, unas actitudes de tendencia abierta y aperturista superiores a la de la mayoría de países de nuestro entorno.

“La sociedad española es, en conjunto, una sociedad tolerante pero con una tolerancia frágil” (Camas García, F., 2016). En una serie de estudios llevados a cabo por Metroscopia para la Fundación porCausa, quedaba reflejado como a un amplio porcentaje de la población española (más del 84%) le parece “bien” o “muy bien” que en nuestro país vivan inmigrantes; alrededor de un tercio se mostraban profundamente abiertos a la población inmigrante, mientras que por el contrario alrededor de un cuarto mostraba actitudes de patente rechazo. La de la tolerancia, junto al voto de la población inmigrante y cómo estas se entrelazan, serán las cuestiones principales que abordaremos en este trabajo.

Como puede verse en la Gráfica 1, el pensamiento neutro o abiertamente positivo acerca de la llegada de población inmigrante a nuestro país supera a las ideas negativas, lo cual choca con la tendencia de muchos de nuestros vecinos en Europa, cuyos niveles de rechazo hacia la población inmigrante han crecido en los últimos años, seguramente debido a la crisis económica y a las dinámicas que esta lleva aparejadas: temor a que ocupen puestos de trabajo, aumento de gastos en prestaciones sociales… Junto a otros miedos menos coyunturales como puedan ser la sobrecarga del sistema sanitario, el aumento de la delincuencia en las calles, etc.

En España, puede decirse que también se ha producido este proceso, si bien de manera bastante más moderada, siendo especialmente relevante la cantidad de población con una postura más ambivalente, en la que coexisten pensamientos y actitudes positivas con ciertas posturas negativas, posiblemente derivadas de la pervivencia de ciertos estereotipos.

Según datos de la Unión Europea, en el año 2015, ante la pregunta “¿Cuáles cree que son los temas más importantes a los que se enfrenta la Unión Europea en la actualidad?”, la media de los países comunitarios se situaba en el 58%, mientras que en España sólo llegaba al 39%: un 19% menos. En la Gráfica 2, podemos ver como difieren las actitudes en diversos países europeos ante la inmigración procedente de países de religión musulmana (de gran relevancia actual, a raíz del aumento de la sensación de inseguridad en Europa consecuencia de los distintos atentados perpetrados por el terrorismo islámico).

Efectivamente, podemos ver cómo, a pesar de (o precisamente debido a) tener una situación de cercanía territorial mucho mayor que el resto de países reflejados en la gráfica, la situación geográfica de Ceuta y Melilla y una problemática con la inmigración desde la costa africana sólo comparable a la de otros países mediterráneos como Italia o Grecia, las actitudes de la población española hacia este perfil inmigrante en particular siguen siendo notablemente más positivas que el de la mayoría de sus socios comunitarios.

Sin embargo, todas estas encuestas y estadísticas deben ser examinadas con cautela. Así, diversos estudios muestran cómo el diseño de las encuestas y las preguntas planteadas debería realizarse teniendo en cuenta también cómo distintos marcadores reflejan de mejor o peor manera los datos a analizar. Esto se produce debido a la percepción de algunas de las preguntas como indicativas de “racismo” por parte de los encuestados, y ante la percepción social reconocidamente negativa de este término, con frecuencia los datos tenderán a fallar al tratar de captar la actitud real hacia la inmigración (D’Ancona, 2002).

Una de las temáticas que más ocupa el debate nacional en cada proceso electoral que celebramos en España es el del voto exterior, el voto emigrante. Sin embargo, es mucho más difícil encontrar estudios que hablen acerca del voto de la población de origen inmigrante.

Entre las razones que explican esta situación de falta de trabajos sobre el tema cabe mencionar la propia configuración del sistema español, en la cual no existe un registro que lleve la contabilidad del número de inmigrantes nacionalizados que puedan ejercer el derecho a voto. Así, resulta imposible saber qué número de nacionalizados ejercen este derecho. Esta situación, no carente de lógica (al fin y al cabo, en el momento en que adquieren la nacionalidad española pasan a ser españoles), dificulta en extremo realizar trabajos del tipo mencionado.

En nuestro caso, lo que pretendemos es, a través de datos extraídos del CIS, presentar un breve esbozo de las ideologías predominantes y el destino de su voto, y estudiar si se corresponden con tópicos como el de que todos los inmigrantes votan a partidos de la izquierda o que profesan ideologías de este espectro.

En esta primera tabla, lo que comprobamos es que, efectivamente, el voto inmigrante suele mostrar cierta preferencia por los partidos de la izquierda, tales como Unidos Podemos o PSOE. Esto puede ser explicado por la mayor querencia de estos grupos por políticas de integración social y prestaciones a determinados colectivos en los que con frecuencia se encuentran importantes componentes de la población inmigrante.

Además, son partidos que, por tradición histórica, podemos decir que han articulado un discurso más inclusivo y favorable a la inmigración que sus contrapartidas de la derecha, si bien como hemos visto en España el discurso político contrario a la inmigración se trata de forma bastante contenida, especialmente entre los principales partidos.

Es en esta segunda tabla donde encontramos ciertos datos que empiezan a contradecir estas teorías del voto inmigrante enlazado con la izquierda. Como vemos, la opción ideológica preferida entre este electorado es preferentemente la liberal, seguida a cierta distancia por la socialista, y en tercer lugar la conservadora.

Estos datos podrían reflejar en cierta medida la procedencia de los votantes y su relación con las distintas ideologías en su lugar de origen. Así, por ejemplo, el voto de un inmigrante de clase media-alta, originario de países latinoamericanos con regímenes bolivarianos, puede sentir un mayor rechazo hacia ciertos postulados de la izquierda española actual. También sería interesante ver hasta qué punto la relación de los votantes con la religión puede influir en las posturas ideológicas defendidas por estos.

En cualquier caso, más difícil resultaría tratar de esclarecer cómo estas dos cuestiones se influyen entre sí. Al fin y al cabo, ciertos colectivos inmigrantes reciben una mayor aceptación que otros en nuestro país, ya sea por la existencia de lazos culturales previos (el lenguaje), o por la extensión y arraigo de viejos prejuicios, por lo que su estudio en bloque puede ser más complicado de lo que podría parecer a simple vista.

 

Bibliografía

  • Álvarez Gálvez, J. La representación mediática de la inmigración. Entre el encuadre y el estigma. Revista del Ministerio de Trabajo e Inmigración, nº 80, págs. 61-79.
  • Lobera, J., (2011). Actitudes ante la inmigración.
  • Cea D’Ancona, M.ª Ángeles. La medición de las actitudes ante la inmigración: evaluación de los indicadores tradicionales de “racismo”. Revista Española de Investigaciones Sociológicas 2002, págs. 87-111.
  • Cutts, D., Matthew G., Thomas, R., (2017). What Do Europeans Think About Muslim Immigration? Chatham House, Expert Comment.
  • Camas García, F., (2016). La fragilidad de las actitudes hacia la inmigración en España. Metroscopia.

Otros

  • Barómetro del CIS, (enero 2018).