Cira Villar Luna.

Fotografía recuperada de: http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/3/3/1462204431533.jpg

#Elecciones

#Ideología

#FactoresPsicológicosDelVoto

Aunque los trabajos del economista político Anthony Downs, en la década de los 50 del siglo pasado, fueron de los primeros sobre el problema de la abstención en las elecciones con su modelo de proximidad, el estudio pionero europeo más interesante para desarrollar un marco teórico sobre la abstención electoral fue desarrollado por Eva Anduiza, en su libro ¿Individuos o sistemas? Las razones de la abstención en Europa occidental, de 1999, completado posteriormente con otras muy valiosas aportaciones (Anduiza: 2004).

En su propuesta para explicar la abstención electoral en estos países, Anduiza compagina dos perspectivas, y de ahí el título del libro: a) aquéllas basadas en las llamadas variables individuales -implicación política, capital social…- y b) aquéllas con acento en los aspectos sistémicos o estructurales -sistema electoral, nivel de desarrollo de una sociedad, demografía, etc.

Podemos definir la abstención como el comportamiento político de aquellos ciudadanos y ciudadanas que optan por no expresar su parecer en las convocatorias electorales, sobre las que se fundan la mayoría de los sistemas políticos contemporáneos. La relación causal entre la participación electoral y los resultados electorales se suele aceptar, aunque es mucho más compleja de lo que parece y presenta muchos problemas. Los profesores Ignacio Lago y José R. Montero (2010:1), señalan que está establecido que una baja participación electoral sesga los resultados electorales, y mantienen que “en España, su traducción vendría a decir que cuanto mayor sea la participación electoral en unas elecciones o en una determinada circunscripción, mayor debe ser el porcentaje de voto alcanzado por los partidos de izquierda (…). O, si se prefiere, que la participación electoral tiene un componente ideológico”.

Nosotros nos centraremos en el análisis de un hecho electoral significativo: en sólo 4 años hemos pasado de unas elecciones generales con uno de los índices mayores de abstención (31’29%, en 2000, ganadas por el PP) a otras generales con la mínima abstención (24,34% en 2004, ganadas por el PSOE). Casi 7 puntos porcentuales de diferencia nos parece un hecho a resaltar y analizar, teniendo en cuenta además que según la crítica (Font, 1995; Boix y Riba, 2000), cabría esperar menores niveles de abstención en unas generales que en otro tipo de elecciones. A modo de resumen aquí presentamos un gráfico porcentual de abstención, participación, etc., de las elecciones generales celebradas en España desde 1996 hasta las de 2011:

Como señala la profesora Belén Barreiro (2001:1): “Los estudios sobre participación electoral en España coinciden en señalar que la abstención responde esencialmente a factores políticos, mientras que el contexto socioestructural o las características individuales tienen una incidencia relativamente escasa”. Observamos la abstención habida en estos dos comicios y añadimos como variables explicativas cuestiones meramente políticas como el interés en ella, la facilidad o no para entender cuestiones políticas, etc., a partir de la ESE (Encuesta Social Europea), durante las olas de 2002 y 2004, que apoyan la evidencia de que en las elecciones de 2000 hubo mayor abstención (se prefirió no votar, no fue a votar porque no pudo, o fue a votar pero no pudo hacerlo).

A la luz de los resultados vemos que en España el porcentaje de encuestados que contestó “No” a la pregunta de si votó en las últimas elecciones generales de 2000 es mayor que en 2004.

 

En 2004, el interés por la política era mayor que en 2002, pues en 2002 los que no estaban interesados para nada en política son, con mucha diferencia, mayores a los que estaban en esta misma categoría en 2004. Esto podría producir una mayor abstención en 2002 puesto que la mayoría de los encuestados no estaban interesados en política o para nada interesados.

La siguiente pregunta es si la política le parece demasiado complicada, y sus resultados son los siguientes:

En 2002, al encuestado español le parecía que la política era “ocasionalmente” o “con frecuencia” demasiado difícil de entender, lo cual nos puede llevar a la idea de que una mayor percepción de dificultad en estos temas conduciría a los ciudadanos a dejarla de lado y votar menos o no votar.

En definitiva, podemos establecer cómo se abstuvo mucho el electorado (básicamente el de centroizquierda) en las elecciones de “continuidad” del 2000 (puesto que el partido en el Gobierno ganó) y, como señala la profesora Belén Barreiro (2001:2), la ideología de los ciudadanos incidió en la participación en estas elecciones, ya que ser de izquierdas disminuyó la probabilidad de participar (el pacto PSOE-IU afectó negativamente a sus potenciales votantes) no sólo frente a no tener ideología, sino también frente a ser de derechas.  Y por lo que respecta a las de 2004, se podría establecer que si los ciudadanos creen que la política y la economía están deterioradas (como en 2004: huelga general de 2002, guerra Irak, mala gestión del PP de los atentados del 11M), se suelen movilizar más y la abstención bajó muchísimo permitiendo el cambio de gobierno en favor de los socialistas, con lo que consideramos comprobado que el debilitamiento del componente ideológico en 2000 (mayor abstención) y el aumento del mismo en 2004 (menor abstención) jugaron un papel fundamental. Aunque también hemos de tener cuidado al relacionar abstención con movilización porque como Lucía Medina (2015: 138,139) recoge en su estudio longitudinal y comparado de la izquierda y derecha en España, Santamaría y Criado expresan que “una cosa es la abstención y otra la movilización: un alto nivel de participación no implica necesariamente un alto nivel de movilización de la izquierda, mientras que un alto grado de abstención de la misma tampoco ha de significar un alto grado de desmovilización de la misma”.

Y para finalizar, reseñar que todos estos estudios de comportamiento electoral hay que tomarlos con mucha precaución, pues tienen varios sesgos y distorsiones: la falacia ecológica (tenemos que tener cuidado con inferir efectos individuales a partir de datos agregados), el voto/abstención recordado (del que Jaime Balaguer señala que “en el contexto postelectoral, planteamos que la infraestimación de la abstención sería más acusada cuanto más alta hubiese sido la participación oficial”, 2010: 651. Entre elecciones 2000 y 1ªedic. ESE hay casi 3 años de diferencia; y entre elecciones 2004 y 2ª edic. ESE sólo hay unos meses), el sesgo de participación (se sobreestima la participación porque un sector de abstencionistas declara, voluntariamente, haber votado cuando en realidad no lo hizo. El supuesto contrario, esto es, votantes reales que nieguen haberlo hecho, es tan reducido que se puede excluir) y por último, como señala Alberto Mora Rodríguez, la distorsión producida por la metodología cuantitativa empleada, ya que entender algo tan complejo como “es el comportamiento electoral de los individuos a partir de estrategias estrictamente cuantitativas implica limitar la comprensión del objeto de estudio, pues no permiten profundizar en los procesos de decisión que llevan a un individuo a tomar una decisión electoral u otra (…) En este sentido, procede señalar el interés que adquiere para investigaciones futuras abordar el estudio del comportamiento electoral con estrategias de triangulación, incorporando diferentes enfoques metodológicos que permitan obtener una visión holística del fenómeno estudiado.” (2017: 258).  En línea con esto último, queremos terminar con unas palabras del escritor José Bergamín: “Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto”.

 

Bibliografía.

  • Anduiza, Eva (1997): “Individual and Systemic Determinants of Electoral Abstention in  Western Europe”. Tesis doctoral, Florence: p.39. Existe edición española: “¿Individuos o sistemas? Las razones de la abstención en Europa Occidental”, Madrid, CIS: 1999.  Recuperado el 27/10/2017 de http://cadmus.eui.eu//handle/1814/5211   Véase Downs, Anthony (1957). An economic theory of democracy. Nueva York: Harper & Row. (edic. española: Downs, A. (1973) Una teoría económica de la democracia. Madrid: Aguilar. ).
  • Anduiza, E. y Bosch, A. (2004):Comportamiento político y electoral”, Barcelona: Ariel, especialmente el capítulo 3, apartado 5, sobre el auge de la abstención electoral.
  • Balaguer, Jaime (2010): “El recuerdo de voto en España, Un análisis del período 1996-     2008, Revista Internacional de Sociología (RIS), 68, nº 3: pp. 637-677. Recuperado el 25/10/2017 de http://revintsociologia.revistas.csic.es/index.php/revintsociologia/article/viewFile/347/354
  • Barreiro, Belén (2001): “Los determinantes de la participación en las elecciones españolas de marzo de 2000: El problema de la abstención en la izquierda”. Estudios/ Working Paper 2001, Octubre.
  • Boix, Carles y Clara Riba (2000). “Las bases sociales y políticas de la abstención en las elecciones generales españolas: recursos individuales, movilización estratégica e instituciones electorales”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 90, pp.95-128.
  • Encuesta Social Europea, ESS1-2002, ed.6.5 y ESS2-2004, ed.3.5
  • Font, J. (1995): “Manuel Justel in Memoriam, La abstención Electoral en España: Certezas e Interrogantes”. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, n 71-72. Pp, 11-37.
  • Gorgues, Raúl; Méndez, Ricardo y Santander, Fernando (2004): “Inercias y sesgos en el mapa electoral español”, Estudios geográficos, LXV: p. 256. Recuperado el 25/201/2017 de  http://estudiosgeograficos.revistas.csic.es/index.php/estudiosgeograficos/article/viewArticle/179
  • Lago, Ignacio y Montero, José R. (2010): “Participación y resultados electorales en España”; REIS, 130: pp. 99 y ss. Recuperado el 26/10/2017 de http://www.reis.cis.es/REIS/PDF/REIS_130_041270456471560.pdf   Véase también Medina, Lucía. (2004). La evolución de las identificaciones ideológicas en España sobre la base del esquema izquierda-derecha (1979-2000). Barcelona: Institut de Ciències. Recuperado el 30/10/2017 de  http://www.icps.cat/archivos/GPM/GPM6Medina.pdf?noga=1
  • Mateos Díaz, Araceli (2004): “Actitudes de votantes y de abstencionistas. El caso de las elecciones españolas de 2000”. Elecciones, Nº3. pp: 159-189.
  • Medina, Lucía (2015): “Izquierda y derecha en España. Un estudio longitudinal y comparado”, pp. 138, 139. CIS – Centro de Investigaciones Sociológicas, 2015.
  • Mora Rodríguez, Alberto (2017): “El voto económico y estudio de agendas en España: aproximación a sus efectos en las elecciones generales del 2000 y 2011”. Tesis doctoral, Murcia, Universidad. Recuperado el 24/10/2017 de http://www.tdx.cat/handle/10803/405333
  • Pallarés, Francesc (2001): “Las elecciones generales del 2000 en España”; Instituto Derecho Público, Recuperado el 28-10-2017 http://idpbarcelona.net/docs/public/iccaa/2000/algunosaspectosccaa/eleccionesautonomicas/eleccionesgenerales2000.pdf
  • Pallarés, F., Boso, A., Muñoz, J. (2005): “Las elecciones generales de 2004 en España” Recuperado el 26/10/2017 de https://www.researchgate.net/publication/268424925_LAS_ELECCIONES_GENERALES_DE_2004_EN_ESPANA
  • Torcal, Mariano, y Medina, Lucía (2002): “Ideología y voto en España 1979-2000: los procesos de reconstrucción racional de la identificación ideológica”. Revista Española de Ciencia Política 6: 57-96.