Andrea Rodríguez Sánchez.

 

Construida entre 1910 y 1930, como eje de conexión entre el Este y Oeste de la ciudad de Madrid, la calle Gran Vía se ha consolidado como símbolo identitario de la Villa. No obstante, la misma asiste, hoy día, a un intenso debate con motivo del Proyecto de Peatonalización de la Vía, solución aportada por la Junta de Gobierno a los problemas de contaminación de aire. El posicionamiento de todos los actores (desde los grupos municipales, a los vecinos incluyendo asociaciones de transportistas, ciclistas, comerciantes, etc.) en torno al tema conlleva una sumisión tácita de todos ellos respecto del marco (“framing”) en el que se adopta la solución a este problema colectivo. ¿Qué implicaciones tiene tal aceptación para los actores, en general, y para la Gran Vía, en particular? ¿Tiene repercusiones en el análisis comparado?

Partiendo de la sociología interpretativa, el concepto de “framing” es introducido por William Isaac Thomas y Goffman en 1923 a través de la siguiente premisa: “las situaciones definidas como reales son reales en sus consecuencias”. Así, el autor sostiene que los individuos no responden de manera objetiva ante los problemas que se les plantean, sino que los encuadran a priori, conforme a sus propios condicionantes interpretativos para después realizar un análisis dentro del marco previamente dado. La teoría del framing rompe con todos los parámetros meramente objetivos procesando la información a través de filtros subjetivos inherentes a la persona que procesa la situación. De este modo, y circunscribiéndonos al Proyecto de Peatonalización de la Gran Vía, la aceptación de la Gran Vía como marco, lugar resolutivo del problema de contaminación del aire, atendería a criterios subjetivos tomados, en este caso, por la Junta de Gobierno. Todo lo cual limita al resto de los actores en su análisis comparativo, ciñendo estos su posición en el debate a la solución enmarcada (“thinking inside the box”).

A partir de estas consideraciones, el siguiente gráfico recoge la posición de una paleta de actores incluidos en el debate del Proyecto de Peatonalización de la Gran Vía respecto de otras ciudades en su respuesta al Proyecto de Peatonalización. Tal y como muestra la imagen, en un rango de 0 a 1 (siendo 0 No y 1 Sí) no todos los actores han decidido incluir en sus discursos análisis comparados o meras alusiones a otras ciudades o proyectos similares. sin embargo, todos asumen los términos del debate sin cuestionar las fronteras determinadas por la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid.

Puede concluirse, de esta manera, que el “framing” constriñe a los actores a la hora de plantear alternativas que naveguen fuera de las fronteras enmarcadas en el Proyecto de Peatonalización de la Gran Vía, como, por ejemplo, la peatonalización de otras áreas del centro de la ciudad. De esta manera, los actores aceptan las cartas del juego y no plantean ni cuestionan las reglas, sino que se limitan a rebatir, aceptar el encuadre ofrecido por la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid conforme a sus propios filtros subjetivos.

Todo lo cual tiene importantes repercusiones, no sólo para el problema público de contaminación del aire en la ciudad de Madrid (pues reduce toda oportunidad de planteamiento de verdaderas alternativas que esquiven los horizontes marcados como posible solución), sino también para el análisis comparado, puesto que la mera aceptación por parte de los actores de la proposición dada limita las posibilidades de innovación, creación y descubrimiento del mismo. Esto es, el “framing” como teoría reduce las posibilidades de búsqueda fuera de la caja (“thinking outside the box”).